FꓤANCISCO JAVIER ЯODRÍGUEZ AMOЯÍN

Anekdotas o lapsus na razón.

3 abr 2023

Cheni Uría: "sois la gente de la Puerta del Sol"



Buenos días.

Tenéis que disculparme si os hablo de una experiencia personal.

En la primavera del 2011, yo estaba viviendo temporalmente en Madrid. Ya estaba jubilado de mi trabajo y hacía poco que se había disuelto Lliberación. Me encontraba, pues, sin militar en ninguna organización política por primera vez en 45 años. Podréis entender que tenía bastante tiempo libre para pasear por las calles del centro de la ciudad.

Así fue que empecé a encontrarme en varias plazas con grupos de gente bastante numerosos que, sentados en el suelo haciendo corro, discutían de política. Lo hacían respetuosamente, respetando los turnos de intervención. Cuando querían mostrar su aprobación, hacían un curioso gesto con las manos en alto, girando las muñecas. Eran, en general, muy jóvenes. Y coincidían en expresar su cabreo hacia la sociedad en que vivían; y también en sus profundos deseos de cambiar las cosas.

Durante varios días, me convertí en asiduo espectador de aquellos encuentros. Primero, con sorpresa; después con interés; y pronto con emoción. Aquello crecía y crecía. Las plazas se llenaban con un auténtico gentío. El ambiente recordaba a la Plaza del Rossio, en Lisboa, muchos años atrás. Y así me vi, la víspera del 15 de mayo, en la Puerta del Sol, en medio de una inmensa multitud, gritando como un loco aquello de "no nos representan, que no" y "el PSOE y el PP, la misma mierda es".

De vuelta a Asturies, las cosas parecieron volver a la normalidad. El PP ganó las elecciones, el ínclito Rajoy ocupó las primeras páginas de los periódicos y yo pensé, en medio de mi jubilación laboral y política, que aquello de la Puerta del Sol había sido un sueño de primavera.

Pero resultó que no era así. Con motivo de unas elecciones al Parlamento europeo, me llamaron de Izquierda Unida para ver si podía ir de apoderado a una mesa electoral. Les dije que sí. Allí, en la mesa del colegio electoral, había unas papeletas con una nueva sigla que me sonaba vagamente. Y empezó a llamarme la atención que, a lo largo de la jornada electoral, aquel montón de papeletas no dejaba de disminuir. Efectivamente, cuando se hizo el recuento, ante mi estupefacción, la urna estaba llena de papeletas de Podemos.

O sea, que no había sido un sueño, que algo estaba realmente cambiando, que otra vez había esperanza, quizás más que nunca.

Una nueva generación estaba abriendo el camino de la transformación. Una nueva política. A nosotros, que ya lo habíamos intentado, que hicimos lo que pudimos, nos tocaba ahora apoyar desde un discreto segundo plano, con el máximo respeto, sin meter las narices donde nadie nos llamaba. Nos tocaba ver, callar y votar.

Pero luego... ¿Qué pasó en tan poco tiempo?

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¿Cómo es que muy pronto se empieza a escuchar a los portavoces de Podemos un lenguaje que recuerda mucho más a Julio Anguita que al de los círculos de la Puerta del Sol?

¿Cómo es que enseguida se están peleando entre sí, unos con otros, si acaban de empezar? ¿Dónde queda aquel respeto hacia el interlocutor, hacia el que piensa de manera diferente?

¿Cómo es que va desapareciendo de la escena aquella gente tan joven, tan atractiva, tan prometedora de los primeros momentos y su lugar lo ocupan antiguos personajes procedentes de lo más oscuro de la vieja izquierda?

No os voy a contar lo que bien sabéis.

En todo caso, vosotras y vosotros sois el verdadero Podemos. Cova, Xune, Laura...: sois la gente de la Puerta del Sol. Todo el mundo lo sabe. Hagan lo que hagan los burócratas de turno, no podrán privaros de vuestra legitimidad; únicamente conseguirán ahondar en su propio desprestigio. No quiero hurgar en vuestras heridas. Solo deciros, después de haber visto nacer y morir bastantes cosas, que el 2 de abril se nos abre una nueva oportunidad.

El otro día, viendo el estrambótico debate de la moción de censura, me quedó claro que existen las condiciones para reagrupar nuevamente a las fuerzas transformadoras. Y está ahí la persona capaz de lograrlo. Por supuesto, no me gustó todo lo que dijo Yolanda Díaz. No me gustaron mucho sus excesivas alabanzas a una Constitución que yo no quise votar en su día, y no me arrepiento de ello. Pero no importa. El momento no está para jugar con fuego. No me parece justo pasar los últimos años de mi vida con los franquistas otra vez en el poder y en la calle.

No lo permitamos. No lo permitáis. Sumemos fuerzas para impedirlo.

Gracies por escucharme.

Cheni Uría.



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