Fanzine: Ejercicios del Conversatorio Bernardino
Ejercicios del Conversatorio Bernardino
Prólogo: El monstruo y su máscara
Dra. Amable Vázquez (Criminóloga forense)
Junio 2026
Quien tenga en sus manos este folleto debe ser consciente de que no sostiene un tratado literario convencional, sino el dispositivo psicológico de un depredador altamente organizado. He pasado los últimos años analizando la mente de Elisa Maya Antonio, una asesina en serie cuya perversión radica en su necesidad de intelectualizar el horror para cometer, justificar y ritualizar sus crímenes.
Los primeros ejercicios de este volumen revelan el germen de su trastorno: una relación de admiración y rivalidad enfermiza con Adolfo Ferreira Cabelas, una figura siniestra a quien Elisa consideraba su ídolo y mentor. A través de un macabro diálogo de voces superpuestas, observamos cómo Elisa asimila el legado criminal de Adolfo —cuyos crímenes pasados quedaron impunes— y lo eleva a una nueva y letal dimensión. Ella no solo admira la capacidad de Adolfo para el asesinato indolente; lo reinterpretó, lo depuró y lo convirtió en la semilla de su propio impulso destructivo. Adolfo le proporcionó el molde del criminal impasible; ella se encargaría de dotarlo de una falsa trascendencia.
Para lograr este propósito, Elisa buscó refugio en la alta cultura. Su megalomanía le exigía no ser una simple criminal, sino una depredadora con un marco teórico. Secuestrando la identidad de pensadoras como Hannah Arendt, envolvió sus actos en un disfraz de erudición que justificaba su frialdad emocional, la cual roza la psicopatía clínica. No era una asesina impulsiva; era una mente obsesiva que necesitaba transformar la banalidad del mal en un acto de premeditación exhaustiva.
Al leer estos ejercicios, asistiremos a un acto de ventriloquismo siniestro. Elisa dialoga con la sombra de Adolfo, deforma las ideas filosóficas sobre la violencia y la verdad, y las utiliza como un espejo de su propia vacuidad. Tras cada reflexión, late el pulso de una asesina que apagó cuerpos mortales con la misma meticulosidad con que calibraba sus palabras.
Les advierto: la prosa de Elisa es seductora. Pero no se dejen engañar por la densidad de su lenguaje. Este opúsculo es el mapa de un cerebro criminal que transformó la cultura y el recuerdo de su mentor en sus armas más letales. Léanlo no como literatura, sino como el documento psiquiátrico y criminológico que en realidad es.
Asesino Indolente
Mira dentro del pozo si no le ven.
Era más joven y menos flojo.
Aquel día la furia de la cabeza se bajó a las piernas.
Después de patearlo, abrió la verja del pozo.
Cuando se levantó tambaleándose,
un empujón bastó…
va sobre heterónimos. Después, las lenguas
les llevarán por derroteros impensables, o no…
Me siento en la terraza, es verano y hace calor.
Les oigo cada mes desde que descubrí
el “Teverso”.
El poeta plateado habla de un tal Vicente.
El joven del bastón le da con fuerza al gordo
que tiene al lado.
Su pelea es tan peregrina como la mía.
Monseñor de soslayo me mira intrigado.
Pensará quién diablos es este mirón.
Les dejo con sus palabras sobre la mesa…
Se me atragantan los versos y los escupo
en la calle al salir.
Adolfo Ferreira Cabelas
Julio 2025
Delincuentes Impasibles
Mira dentro del pozo si no le ven."
— Adolfo Ferreira Cabelas
Impasible el ademán rezaba, pedía
poder ser como mi ídolo.
Nunca lo pillaron…
Cuando apareció el cadáver de un hombre
joven, él ya era un viejo decrépito.
La cabeza hueca por los agujeros de los gusanos.
Ésos que nos comen la memoria y las ganas de vivir.
Las páginas de sucesos de la carpeta de cartón azul,
recortadas, son de los días felices.
Era joven y mi paso por el “Teverso” aunque breve
me cambió la vida.
En adelante nunca dejé de sentir cierta ternura
por los asesinos…
A alguno acompañé en su inicio.
A alguno acompañé en su final.
Estos últimos son mis preferidos,
pero unos gusanos me comen la cabeza
y las ganas de matar.
Elisa Maya Antonio
Julio 2025
Cantarella
En algunos momentos vuelvo. A veces la veo a ella, Elisa. No sé cuándo ni dónde la conocí. Su mirada sí la reconozco. Es como yo. Quizás más fuerte que yo. Hoy es miércoles de la última semana del mes. Me lo dice el calendario grande de la puerta. Elisa Maya Antonio es su nombre completo.
Le suplico, con los ojos y todo mi cuerpo, que en la copa de vino que me da a escondidas ponga su veneno preferido, y ella con un gesto me despacha y me niega un final rápido. Lucrecia estás ahí. Me da la mano y oigo su voz que me tranquiliza, pero no entiendo lo que me dice.
Ayer me levanté de la cama y fui como todos los meses a ver el pozo del convento. En la parte de atrás, colgado un cerdo para secar las entrañas. No sé si esto es cierto, pero veo constantemente su cajita de oro con el azúcar que me dará cuando ya no pueda escribir más. La escritura es el agente quelante que alarga mi tortura.
Lucrecia volvió a visitarme. La acompañaba su padre Alejandro VI, pero ésta es otra historia. No tenía buena cara. Daba órdenes y firmaba papeles, los nobles siempre mandando. Si pudiera recordar dónde dejé mi navaja de afeitar disfrutaría rebanándole ese cuello fofo. Si viene mañana Elisa se lo preguntaré. Ya es tarde y tengo que irme, me esperan para asistir. Quizás la tertulia aún no empezó.
Lucrecia, Elisa ven.Adolfo Ferreira Cabelas
Agosto 2025
Carta
Te escribo esta carta con la intención de despedirme de una persona que me profesa tanta admiración y aprovechar para mostrarte la mía hacia tu magnífico trabajo. Sé que no estarás triste por la noticia de mi pronto fallecimiento, a veces ni sé cómo te llamas, pero sí sé que nos conocemos y es por esta amistad que me atrevo a pedirte un gran favor. Una vez que me llegue la parca, y mi cuerpo sea desmembrado y repartido como le indique a Elisa, debes hacerle una visita. No te doy más indicaciones, sé que sabrás hacer lo correcto.
Un consejo, ten mucho cuidado. Aunque pueda parecer más indefensa por su enfermedad, sigue siendo una mujer muy peligrosa y poderosa. Dejo los detalles a tu consideración, pues no estoy seguro de si las personas que me cuidan le dan referencias de lo que hago cuando no está; aunque me hace muy feliz imaginar un final especialmente sangriento para él.
He dado instrucciones a un mindundi de los tertulianos, el alto y gordo, para que, pasados unos años, escriba las tres crónicas de nuestras hazañas dejando claro la pasión que le ponemos a nuestras obras. Ya no puedo seguir, se oyen pasos. Sin más se despide de ti este, ya casi difunto, admirador.
Adolfo Ferreira Cabelas
Envío la carta a la dirección que Adolfo le dictó a la Auxiliar, aunque sé que esa dirección no existe. Te espero con muchas ganas. No olvides tu corquete o, si prefieres, el focete.
Elisa Maya Antonio
Septiembre 2025
El chico de la cápsula del tiempo (1)
La caja de hojalata, de Cola-Cao olimpiada de Montreal 1976, tiene el nombre de Adolfo Ferreira Cabelas con una etiqueta de papel ya casi deshecha, pero aún legible. Al abrirla comprobé con sorpresa que sólo contiene un sobre de color amarronado por la humedad. Dentro del sobre una foto de un chico, tendrá unos 10 años. Por detrás escrito con lapicero: "Soy Feliz". Debajo con un trazo más fuerte, "Mi hermano antes de la procela". Nada más...
Dejo la foto y el sobre en la caja, pongo un cartón en el que pego la etiqueta con el nombre de Adolfo y no le doy más vueltas al asunto. Repaso el primer objeto de mi colección, el mapa de Asturies con las siete cruces; sólo una con la dirección bien especificada, la número uno, "Pozo del antiguo convento cisterciense de monjas, Calle San Bernardo, 16/18 Avilés". (2)
El segundo es un corquete en buen estado. Lo limpié a conciencia. Ni el horripilante Grissom (3) con sus hormigas encontraría algún rastro. El libro de título Vivir para matar escrito por Diego Ávila Domínguez de Ediciones Vosa. (4) Exclusivamente son hombres americanos los asesinos. Lo dejo encima de la mesilla para quemar, no se merece este privilegio.
Siempre hay un gil que te quiere estropear el descanso. Es el siquiatra, está empeñado en ayudarme. Quizás como tercero unas gafas de ratón. Imprimo la etiqueta con mi nombre completo, y se la pego a la tapa de la caja y la cierro.
Elisa Maya Antonio
Octubre 2025
Palenque
Tendré que compartir con la familia, los Maya Antonio, en el palenque. (5) El año pasado en la cena de Navidad se montó un quilombo de cuidado. Mi sobrina que si "los rojos son unos tontos al negar que la emigración sea un problema y además grabe", mi hermano que si "deja en paz estos temas que no entiendes. A quien voy a contratar por lo que pago si no son emigrantes". Mi hermano siempre fue muy empático.
Como para explicarle a la nena que es una pirámide de población y cómo tendrían que ponerse a parir ella y sus amigas para tener la población que necesitamos. Prefieren más la juerga y el polvo blanco para acicalarse la nariz. Yo no entré en la discusión. Me parecen personas a las que poder acercarse fácilmente, de algunas tengo recuerdos entre mis tesoros. Adolfo fue más mirado para sus cosas, intentó centrarse en gente de clase alta, nacieran donde nacieran. Son más productivas sus desapariciones.
Qué pesados los tertulianos de las televisiones hablando de delincuencia... La chica que limpia la habitación es sudaca, no recuerdo el país, son todas iguales, es como nosotros los españoles, somos gallegos y ya está... Cuando limpia la vigilo por si encuentra alguno de los tesoros y se lo cuenta a la directora. Como es una habladora empedernida nunca se sabe. La doctora también es de fuera, creo que del Este por su acento, sustituyó al anterior colifa. (5) Me deja en paz. Emigrantes, aquí los espero.
Elisa Maya Antonio
Noviembre 2025
Anónimo
"El principio de funcionamiento del horno crematorio para restos humanos se basa en la descomposición pirolítica, quemando la materia orgánica que desaparece en forma de gases no contaminantes. La pirólisis es la descomposición química de materia orgánica causada por el calentamiento a altas temperaturas en ausencia de oxígeno. Los hornos de cocina suelen tener 71 litros, son pequeños. La temperatura que alcanzan en autolimpieza son los 500 ºC. En el grado 3 de limpieza la duración es de aproximadamente dos horas, según los manuales."
"En esta prueba he ido poniendo trozos de cerdo en el horno y al realizar la función de pirólisis se convierten en ceniza. Algunas veces se incendian los restos. Tarda bastante más de dos horas. Cuanto más pequeño es el trozo, el proceso es más eficiente. Esto puede sugerir la necesidad de aumentar el tamaño del horno y la temperatura que alcanza a más 900 ºC."
Miro una y otra vez el papel, no tiene firma ni ninguna referencia al autor o autora. Lo que está claro es su intención y quizás por eso no sabemos nada de la persona que lo escribió. Puedo comprender la necesidad del ensayo, pero me parece un poco chapuzas. Los actuales hornos de incineración de residuos los queman por completo, alcanzando fácilmente temperaturas mayores. De un solo golpe y rápido se completa el trabajo sin rastros de ADN que se puedan husmear. Guardo el papel en la lata de colacao y entre brumas veo los trabajos por hacer.
Elisa Maya Antonio
Diciembre 2025
El que pueda hacer que haga
Mi madre se cree, por momentos, que es la presidenta del Gobierno. Da órdenes inconexas y de vez en cuando suelta palabras, se queda colgada de ellas buscando como seguir. Yo juego a seguir el discurso y ella se ríe.
Dice "preparado..." Yo le respondo, "Listo y ya". Otras veces la respuesta es "para la dura batalla diaria". Esta segunda respuesta le gusta menos. Pero una no va a estar siempre acertada. Si por un momento, aunque sea fugaz, ve la realidad que le rodea se pone triste y algunas veces se le escapan las lágrimas. Yo hago como si no me doy cuenta y sigo la cachara que tengamos en ese momento.
Señora presidenta como podemos solucionar este problema, y ella se recompone y desde la nueva fuerza que da el olvido va desgranando planes para el futuro. Si realmente mi madre fuera la presidenta, no sé qué le diría, quizás solo la abrazaría por la noche al llegar a la Moncloa y me despediría con un beso.
Estar cerca de la que manda es un gran beneficio, los investigadores no te ven como un peligro, nada más lejos de la realidad. Yo sé lo que tengo que hacer, y me parece bien. Sera rápido e incruento. No nos merecemos vivir horas tan convulsas. Mañana en el país de las imaginaciones de la residencia, tendrán que convocar pleno para decidir quién sustituirá a la presidenta. Estoy segura de ser una buena candidata.
Elisa Maya Antonio
Enero 2026
Morir por las ideas
Hace poco me regalaron el libro Costica Bradatan, que se titula como esta nota de mi diario; "en el libro el autor repasa las circunstancias de una galería de personajes (Sócrates, Hipatia, Tomás Moro, Giordano Bruno y Jan Patočka) que murieron por defender sus ideas". ¡Me sulfuro! No conocer más que al primero de la lista... ¿Quién fue el joven Jan Patočka? ¿Existió Checoslovaquia?
En su introducción; "Parece que los seres humanos vienen muriendo «por una causa» desde que el mundo es mundo. Han muerto por Dios, por la humanidad, por ideas o por ideales, por cosas reales o imaginarias, razonables o utópicas." Yo trabajo con la muerte de las personas que se cruzan conmigo en un momento crítico. Nunca vi ideales, sólo vísceras, sangre, a veces dolor y al final resignación.
Quizás mis experiencias no sean las adecuadas. Tuve un medio novio a finales de los ochenta, moreno, rizoso, alto, un poco disperso (bastante disperso) y muy militante de sus militancias. Él y sus cuatro colegas, podrían comprender esto de morir por las ideas. A mí me parecía más oportuno lo que decía uno de sus amigos que, cuando hizo la mili de Alférez, le decía a su Teniente: "por la patria estoy dispuesto a derramar hasta la última gota de sangre de los soldados de mi sección". Lo verdaderamente importante es sobrevivir lo necesario para poder elegir una misma su final. Vivir es tan bueno (si disfrutas) como morir (sin dolor). Así sea.
Elisa Maya Antonio
Febrero 2026
Cuaderno de notas
Adolfo tenía varios cuadernos donde anotaba extractos de sus lecturas, ideas, u cosas curiosas. En algún momento de su vida leyó la biblia, por lo menos el antiguo testamento y de esa lectura solo escribió: "Las casadas deben estar sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es la cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, así como la iglesia está sujeta a Cristo, de igual manera las casadas deben estarlo a sus maridos en todo". (6)
Yo soy bastante igualitaria y asesino tanto a hombres como a mujeres, sin tener en cuenta color, religión u otras menudencias. Anoto en una página en blanco del cuaderno Cahier Journals de Moleskine, mi aportación:
"El régimen franquista, a través especialmente del control ejercido por la Sección Femenina durante más de 40 años, contribuyó a articular y transmitir un férreo discurso sobre el rol de la mujer. Se la consideraba como sacrificada cuidadora de la familia, como figura obediente y sumisa a la autoridad del varón. Este discurso, del que presentamos numerosos ejemplos, no es ni puede ser considerado ajeno a la violencia de género y al maltrato de mujeres presentes en nuestra sociedad actual". (7)
Igualmente aremos un mundo, seguro, más peor.
Elisa Maya Antonio
Marzo 2026
Maliante Pescador (8)
No te explican lo difícil que es este trabajo. Un corte preciso en la arteria femoral y dejas el "escenario" hecho unos zorros. Hay que limpiar con cuidado y deshacerse del cadáver. Horas de rutina que te devuelven a la realidad del trabajo duro y minucioso. Preparar el escenario y no salirse del guión. Estudiar las alternativas y la anatomía. "En el caso de una lesión en la arteria femoral, el tiempo es un factor crucial. Se estima que una persona puede perder entre 1 y 1.5 litros de sangre en sólo 2 a 5 minutos si la arteria está severamente dañada."
Un día paseas tranquila y ves venir al tipo delgado y mal encarado, no sonreía como en la canción... Disfrutas la improvisación. Por la calle lo vi venir sacando su bolígrafo de color negro, uno de esos tácticos, kubotanes...
El corte profundo en el muslo de su pierna izquierda seccionó la arteria a la altura del triángulo femoral. Empezó a pronunciar una palabra que no entendí y de pronto en tono chulesco dijo, apagándose ya su voz y su vida: "...es una extensión de mi cuerpo..." Pasados los cinco minutos recogí rápido la cartera, la placa, el bolígrafo, miré a un lado y a otro... Como en una novela de Kafka doblé por el callejón (9) con sonrisa burlona.
Elisa Maya Antonio
Abril 2026
Garbanzos con bacalao y espinacas
De los recuerdos que tengo de guaja, en viernes santo en la casa de mis padres, se comían garbanzos con bacalao y espinacas por casualidad. No les tenía mucho aprecio y, después de engullir la generosa ración, escapaba a mi cuarto.
Viviendo en el piso que heredé recuerdo a mi primer novio, un chico guapo y servicial que fue una fugaz delicia, con un defecto que le costó caro. Era Viernes Santo y le repetí por enésima vez que quería comer un guiso de carne con verduras. De camino al trabajo me sobresaltó una intuición y fingí estar enferma para no tener que ir a trabajar por la tarde. Mi jefa ya estaba acostumbrada a mis "repentinas enfermedades", como repetía de vez en cuando. Pero esta puede ser otra historia.
Al llegar al mediodía, con la cabeza llena de malos presagios, vi en la mesa el guiso... Nadie podrá decir que no estaba avisado. No hicieron falta palabras, ni dramas, ni lloros. Tenía tiempo suficiente para arreglar aquel estropicio. Su familia buscó por todos lados, la policía registro la casa y sus cosas, pero después de años se dieron por vencidos y lo dieron por desaparecido.
Las zunas que una tiene van cambiando y ahora, ya de muy mayor, todos los viernes santos me como un buen guiso de garbanzos con espinacas y bacalao, para festejar el recuerdo de ese primer novio con el que conviví, un poco... Mira que me gustaba el condenado.
Elisa Maya Antonio
Mayo 2026
La verdad de la mentira
Aquí, encerrada en el exilio, una da vueltas a la mentira. No es un simple hueco ni ausencia de lo verdadero; es quebranto, violencia deliberada. Y la violencia, ¿sabes?, no va por números ni opiniones, sino por el instrumento. Los instrumentos se perfeccionan con la técnica, moldeando las guerras, con progresos y más progresos.
Hoy la máquina inteligente delira y tú ya no ves; la mentira organizada ha destrozado el juicio. La verdadera Jána (10) murió. Yo me eché su nombre, sus ideas, su autoridad, como quien se pone un abrigo prestado para entrar en casa ajena. Llevo viviendo bajo la máscara, dando conferencias que ella no daría, firmando libros que no escribiría.
He habitado la vida de Arent tan adentro que, a veces, se me borran el nombre y mis gustos. Hasta soy cordial. No olvido las almas; no olvido los cuerpos. Carne mortal que fui apagando, una a una, despacito, con la misma paciencia con que aprendí a imitar su acento alemán, el giro de la mano, el modo de tener el cigarrillo entre los dedos cuando la ceniza cae.
Cuentan que el mal se hace sin pensar. Yo vivo pensando demasiado, y la mente se me vuelve pesada, torpe. Las víctimas fueron la verdad; las eliminé, claro. Así mi mentira podía respirar, leve, en un mundo que prefiere la sombra del engaño a la luz. Ahora, desde esta vieja silla de madera, escribo. Zia (11), mi amiga, me echa una mano en esto.
Elisa Maya Antonio
Junio 2026
La excepción o la regla
F. J. Яodríguez Amorín
Junio 2026
Al cerrar este opúsculo, es obligatorio situar el caso de Elisa Maya Antonio dentro del paradigma de la criminalidad femenina en serie. La historia de la criminología nos enseña que las mujeres que cometen múltiples asesinatos operan, por regla general, en la esfera doméstica o de cuidados. Sus métodos son discretos, lentos: veneno, asfixia o negligencia deliberada. Los motivos suelen ser: lucro (como en el caso de Dorothea Puente, que envenenaba a sus inquilinos para cobrar sus cheques de pensión), control familiar o un distorsionado instinto de atención, como el síndrome de Münchhausen por poder.
Incluso cuando la violencia estalla con fiereza, como en los célebres casos de Aileen Wuornos o Juana Barraza ("La Mataviejitas"), se encuentran raíces de marginación extrema, abuso severo o traumas infantiles profundísimos. Son crímenes de supervivencia emocional o restos de psicosis misantrópica.
Elisa Maya Antonio rompe este molde. Su perfil es el de un depredador intelectual puro. No había lucro material en sus crímenes, ni venganza contra un agresor pasado, ni deseo de atención. Su motivación era la usurpación de un legado intelectual. Mientras que Puente ocultaba cadáveres en su jardín y Wuornos abandonaba cuerpos en carreteras, Elisa enterró los suyos bajo capas de erudición. Se valió de instrumentos de violencia mucho más refinados.
Esta octavilla, por tanto, no es solo una colección de relatos macabros. Es el expediente clínico de una anomalía letal. Las puñaladas de Elisa no se hicieron con cuchillos, sino con la meticulosidad y paciencia. Y mientras los cadáveres de otras asesinas en serie fueron hallados bajo tierra o en zanjas, los de Elisa Maya Antonio solo existen ahora en el silencio de estas páginas. La verdadera Elisa Maya Antonio acaba de cerrar su confesión.
Agradecimientos
Estos ejercicios no se podrían hacer sin la ayuda de Luisa y la complicidad de mis compañeras y compañeros en la “Tertulia Conversatorio Bernardino” de la Cafetería Cultural Te Verso La Boca (Avilés).
Notas
(1) Título del episodio 3x07 de la serie de televisión Bones.
(2) CISTERCIUM Nº 217 OCTUBRE-DICIEMBRE 1999. El Monasterio Cisterciense de San Bernardo en Avilés: (1552-1868). Justo Ureña y Hevia. https://cistercium.es/catalogo/?product-page=3
(3) Gilbert "Gil" Grissom es un personaje en la serie de televisión CSI.
(5) Palabras de alguna variedad del lunfardo, una jerga originada y desarrollada en el Río de la Plata.
(6) https://www.biblegateway.com/passage/?search=Efesios%205:22-24&version=RVR1960
(7) Bosch Fiol, Esperanza, y Victoria A. Ferrer Pérez. 2005. «Sumisión Y Obediencia Al Marido: El Ideario De La Sección Femenina». Arenal. Revista De Historia De Las Mujeres 11:175-95. https://doi.org/10.30827/arenal.v11i1.16185.
(8) y (9) «Pedro Navaja» es una canción de salsa compuesta por el músico panameño Rubén Blades e interpretada por él mismo junto con Willie Colón en 1978 y forma parte del álbum Siembra, el disco más vendido de la historia de la salsa. https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Navaja
(10) Hannah Arendt (1906-1975) /ˈhanɐ ˈaːʁənt/
(11) https://chat.z.ai/
Bibliografía
Arendt, H. (2003). Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal. Lumen.
Bones (Temporada 3, Episodio 07). (s.f.). "El chico de la cápsula del tiempo". (Referencia simbólica del archivo).
Bosch Fiol, E., & Ferrer Pérez, V. A. (2005). Sumisión y obediencia al marido: el ideario de la Sección Femenina. Arenal. Revista de Historia de las Mujeres, 11(1), 175-195. https://doi.org/10.30827/arenal.v11i1.16185
Bradatan, C. (2019). Morir por las ideas: Vidas y muertes de los filósofos. Turner.
Cano, J. L. (2017). El crimen como espectáculo: Asesinos en serie en la cultura contemporánea. Anagrama.
CSI: Crime Scene Investigation. (s.f.). Personaje de Gilbert "Gil" Grissom. (Referencia sobre limpieza de escena del crimen).
Ferreira Cabelas, A. (1998). Cuadernos del pozo: Apuntes, recortes y heterónimos / Cuadernos de un indolente. Manuscrito inédito recuperado de la caja de hojalata "Cola-Cao 1976". Archivo privado de Elisa Maya Antonio.
Garrido, V. (2002). El psicópata: Un camaleón en la sociedad moderna. Apropiación de identidades y mimetismo cultural. Ariel.
Garrido, V. (2018). Perfiles criminales: Psicología aplicada a la investigación criminal. Espasa.
Hare, R. D. (2003). La psicopatía revisitada: El caso de las asesinas intelectuales y la compulsión por el control numérico. Revista Iberoamericana de Psiquiatría Forense, 18(4), 112-130.
Lara, M. del C. (2009). El discurso de la Sección Femenina y la construcción de la mujer franquista. Cátedra.
Maya Antonio, E. (2025-2026). Diarios de la residencia: Ejercicios de 252 palabras / Diario de una impostora. Manuscritos mecanografiados y notas adheridas a la lata de colacao. Archivo personal. Expediente clínico Nº 882-B.
Ríos, J. (2014). La vida en la sombra: Los heterónimos y el crimen. Seix Barral.
Rodríguez Amorín, F. J. (2026). Arsénico y erudición: La desviación del female serial killer en el entorno doméstico español. Ediciones Vosa.
Ureña y Hevia, J. (1999). El Monasterio Cisterciense de San Bernardo en Avilés (1552-1868). CISTERCIUM, (217), octubre-diciembre.
Vázquez, A. (2026). Informe forense psiquiátrico sobre la usurpación de identidad en el caso Maya Antonio. Departamento de Criminología Forense de Asturias. Ref. IFC-2026/EMA.
Velasco, L. (2021). La huella del depredador: Asesinato y literatura en el siglo XXI. Debate.
Zia (IA). (2026). Asistencia de redacción y corrección estilística. https://chat.z.ai/
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