FꓤANCISCO JAVIER ЯODRÍGUEZ AMOЯÍN

Anekdotas o lapsus na razón.

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6 nov 2021

Pablo Iglesias, sobre el Periodismo basura.

Pablo Iglesias
Es doctor por la Complutense, universidad por la que se licenció en Derecho y Ciencias Políticas. En 2013 recibió el premio de periodismo La Lupa. Fue secretario general de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno.

Periodismo basura: farlopa, coprofilia y cintas de vídeo.
La exclusiva sobre Ábalos es simplemente basura y a la gentuza que llama a eso periodismo y a quien lo difunde en sus televisiones creo que, en la mejor tradición de Labordeta, debemos mandarles democráticamente a la mierda.

Detrás de la web que publica el bulo sobre Ábalos están empresarios, opositores venezolanos y exasesores del PP.


Pablo Iglesias Turrión: Aquí mi intervención en la inauguración de un curso de doctorado en la UNED. Hablo de la ultraderecha española y las redes sociales 👇🏻



5 nov 2021

Facebook: de las redes sociales al negocio de los universos simulados.

La empresa de Mark Zuckerberg no pasa por su mejor momento. Proyecta una imagen poco ética, salpicada por escándalos como fallos de seguridad, invasión de la intimidad de sus usuarios y sesgos políticos. Así que el CEO de la famosa red social, y dueño también de WhatsApp e Instagram, ha decidido dar un giro al negocio. Ha anunciado que su firma pasará a llamarse Meta para reflejar su nueva estrategia, centrada en un mundo virtual llamado metaverso.
Jose F. Monserrat es investigador de Instituto Universitario de Telecomunicación y Aplicaciones Multimedia y catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV).
“En este momento, se nos ve como una empresa de medios sociales, pero en nuestro ADN somos una firma que construye tecnología para conectar a la gente”, señaló el pasado jueves Mark Zuckerberg en la conferencia Connect. En el evento, desveló nuevos productos y objetivos en torno al metaverso. “Ha llegado el momento de adoptar una nueva marca de empresa que englobe todo lo que hacemos, que refleje lo que somos y lo que esperamos construir”, dijo. Luego anunció un nuevo nombre para su firma: Meta, en lugar de Facebook.
“En este momento, se nos ve como una empresa de medios sociales, pero en nuestro ADN somos una firma que construye tecnología para conectar a la gente”, señaló el pasado jueves Mark Zuckerberg en la conferencia Connect. En el evento, desveló nuevos productos y objetivos en torno al metaverso. “Ha llegado el momento de adoptar una nueva marca de empresa que englobe todo lo que hacemos, que refleje lo que somos y lo que esperamos construir”, dijo. Luego anunció un nuevo nombre para su firma: Meta, en lugar de Facebook.
¿Pero qué es el metaverso? Es una visión un nuevo espacio de interacción entre máquinas, avatares idealizados y un nuevo mundo virtual donde arte, arquitectura, belleza y ficción se encuentran para socializar, comprar o hacer negocios.
Como nuevo espacio social, nuestros jóvenes ya se encuentran cómodos en él. Cabe destacar el caso de Fornite. La generación Z, es decir, los nacidos más allá del 2000, ya saben lo que es relacionarse en ese metaverso, ir a conciertos en él o pasarse horas conversando y socializando en un entorno hiperrealista pero, a su vez, tan alejado de la realidad.
El mundo que ellos ven no es el que nosotros hemos visto o conocido. Ellos ya no quieren viajar o tocar la muralla china o las ramas de un frondoso árbol. Su forma de vivir en un mundo aislado por las mascarillas es huir de él y localizar un espacio sin virus, sin fobias y sin barreras, un mundo donde poder ser, aunque no estar.

2030 y la explotación del metaverso

Y los integrantes de esa generación Z serán los principales consumidores en 10 años. Así, los expertos creen que será en 2030 cuando probablemente la tecnología y la sociedad estén preparadas para la explotación en masa del metaverso. Ni siquiera aquí será la 5G la tecnología habilitadora, no. Estamos hablando de la futura 6G como la solución tecnológica que nos permita ponernos unas gafas de realidad aumentada, es decir, viendo información sobreimpresa en mi campo de visión real, o unas de realidad virtual, que permitan una experiencia total en el metaverso.
Entonces, si tecnológicamente aún estamos lejos de ese metaverso, ¿por qué este cambio de nombre en este momento para la empresa tecnológica más importante del mundo, la todopoderosa Facebook, propietaria además de Instagram y Whatsapp? Pues sin duda aquí se mezclan varias componentes, desde la componente tecnológica hasta la puramente empresarial, pero Zuckerberg acierta en que es el momento de esta transformación.
En primer lugar, efectivamente, se lanza en estos momentos la carrera por el ‘dorado’ del metaverso. Desde diseñadores gráficos, arquitectos para las construcciones y sociólogos, pasando por, obviamente, informáticos e ingenieros de telecomunicaciones, toda una marabunta de jóvenes tecnólogos están trabajando para hacer de ese futuro una realidad.

Un componente clave en la nueva realidad paralela

¿Será exitosa esa inversión? Lo sabremos en 10 años, pero yo diría que sí, porque ya estoy viendo el éxito en mis hijos. Sin duda Facebook será un componente clave en esa nueva realidad paralela y con este cambio de nombre marca su ambición: ser el monopolio de la sociabilización del futuro, poseer el nuevo mundo y encontrar el dorado del metaverso.
Facebook ya posee la empresa Oculus, que es líder en el sector de las gafas de realidad virtual. Así pues, parece que continuará en esta dirección y dejará de ser meramente el mayor proveedor de software social, para ser también un proveedor de hardware para este nuevo mundo que se avecina.
Por otro lado, el uso de la nueva marca, Meta, permitiría en un futuro separar de manera más lógica la compañía utilizando esa nueva dimensión, la tecnológica. Quizás esta división es algo que le permita a Zuckerberg ser de nuevo el CEO de esta nueva empresa y liberarse fácilmente de otros activos más tóxicos que pudieran dañar su negocio. ¿Estamos ante la muerte planeada de la red social de Facebook? El tiempo lo dirá.
Y esta es la tercera componente de esta decisión, eliminar la mala imagen que lastra la marca Facebook. Ahora todo el mundo asocia esta marca a un negocio decadente, mientras que Instagram o Whatsapp aún suenan a éxito.
Facebook nos proyecta una imagen de fragilidad en la ciberseguridad, de invasión a nuestra intimidad, de control de la información, de sesgo político, de conspiraciones y de adicción a ese famoso libro de caras que nos recuerda al anuario del colegio.
Se cuentan por miles las bajas diarias a esta red social, una red que cada vez tiene menos accesos y menos interés, sobre todo para las nuevas generaciones, Faceboook es ahora es el reducto de los ‘viejos’, que dirían en la generación Z, mucho más identificada con la red social de Instagram o con las nuevas tendencias de Twitch o Tik Tok. El poder del milisegundo, lo llaman algunos. Todo va más mucho más rápido, en contraste con lo lento que pasa la vida en Facebook.
Para Zuckerberg, parece el momento ideal para olvidarse de los escándalos y sus expertos en marketing le habrán aconsejado que una cortina de humo es la mejor escapatoria a la decadencia. Separar la marca de sus productos estrella y dejar morir lentamente la vaca lechera que dejó hace tiempo de ser una estrella.
El nuevo lema de su presentación fue que Meta ha nacido para ver nacer una compañía que desarrolla tecnología para conectar a las personas: “¡Connecting People!” exclamó en su acto de presentación. Era este también el lema de la extinta Nokia. Fue lo primero que me vino a la cabeza cuando escuché las arriesgadas palabras de Mark Zuckerber, todas ellas medidas al milímetro, claro. Identificar a Meta con Nokia fue sin duda un guiño a quien marcara antaño su infancia, a quien cambiara en los 90 la forma de conectar a las personas.
Pero, como pasó con Nokia, una mala decisión puede hacer caer hasta el mayor de los colosos. Veremos si esta apuesta arriesgada es una decisión acertada o no. De momento, lo que sin duda han conseguido, es que todo el mundo vuelva a hablar de Facebook. Quiero decir de Meta. Facebook es ya cosa del pasado y huele a naftalina.

30 oct 2020

Fatiga pandémica, o algo parecido.

Con animo de intentar comprender lo que me rodea, me gustaría compartir tres apuntes, que a la vez me ayudan a organizar lo que pienso.

Primero, yo creo que las aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram y las RRSS como Twitter, Facebook, no son buenas herramientas para entablar diálogos útiles, donde se intercambien opiniones y se pueda llegar a alguna conclusión, si se puede lo más consensuada posible. Por supuesto entiendo que son muy útiles para difundir información, coordinarse, pasarse fotos y documentos, etc.
Me intento explicar con dos citas del libro “Las Reglas del Contagio” del epidemiólogo y matemático Adam Kucharki (Capitán Swing Libros – 2020):
Los psicólogos lo definen como el “efecto deshinibidor online”: reguardados de las repuestas cara a cara y de las identidades de la vida real, la personalidad de la gente puede adoptar formas muy distintas. (Página 212)
La investigadora de redes sociales Danah Boyd lo denomina “Colapso del contexto”…/… las interacciones online podrían involuntariamente incluir amigos, familiares, compañeros de trabajo y desconocidos en la misma conversación. Cualquier comentario se puede sacar fuera de contexto, y en medio de la confusión podrían surgir discusiones. (Página 211)

Segundo, la epidemiología, es una disciplina científica en el área de la medicina que estudia la distribución, frecuencia y factores determinantes de las enfermedades existentes en poblaciones humanas definidas.
¿Quién, discute con la traumatóloga o con la Neumóloga, y pone en duda el diagnóstico y el tratamiento que le prescribe?
¿Si quieres una segunda opinión sobre tu dolencia, se la pide al vecino en la cola de la frutería, o se la pide a otra doctora?
Entre las y los epidemiólogos existe un amplio consenso sobre la necesidad de reducir la movilidad y los contactos sociales, para controlar la pandemia de la COVID-19, y puede que no todo el mundo piense igual, de hecho los virólogos plantean que no se acabara con ella hasta que tengamos una o varias vacunas.
Se comprende la frustración que esto provoca, ya que se deben cambiar bruscamente, comportamientos y formas de relacionarnos con familiares, amigos y conocidos, por un tiempo hasta que desaparezca o se controle la pandemia. Y en el colectivo de personas con actividades políticas, sociales o culturales, esta frustración también se da por tener que rehacer su actividad fuera de las calles y locales habituales. Obligándonos a reinventar la forma de hacer esa actividad.

Tercero, cada persona encuentra lo que busca. Así las personas que defienden que la tierra es plana, encuentran los argumentos y las personas que defienden esta visión. Si buscamos explicaciones más o menos comprensibles y con rigor científico, tenemos  las colecciones del CSIC:
“Esta colección especial recoge los principales resultados de investigación CSIC directamente asociados al estudio de la COVID-19 o al estudio de los coronavirus en general como aportación al mejor y más extenso conocimiento de estas enfermedades. Igualmente, recoge resultados de proyectos de investigación puestos en marcha recientemente para encontrar relaciones con otras enfermedades y posibles fármacos para luchar contra COVID-19. Esta Colección se encuadra también dentro de la iniciativa CSIC Plataforma de Salud Global coordinada por la VICYT.
Además, las últimas investigaciones de la comunidad científica internacional sobre la COVID-19 pueden consultarse en acceso abierto en la colección especial de biorXiv.”
https://digital.csic.es/handle/10261/204074
https://pti-saludglobal-covid19.corp.csic.es/
https://connect.biorxiv.org/relate/content/181
https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Se-necesitan-varias-vacunas-contra-la-covid-19-y-las-carencias-de-unas-completaran-las-de-otras
https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/335820/WHO-EURO-2020-1160-40906-55390-eng.pdf >
Perdonar por el peñazo, quizás sea disculpable.

23 oct 2020

Discutir por Güasap o RRSS

Las aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram y las RRSS como Twitter, Facebook, no son buenas herramientas para entablar diálogos útiles, donde se intercambien opiniones y se pueda llegar a alguna conclusión, si se puede lo más consensuada posible. Por supuesto entiendo que son muy útiles para difundir información, coordinarse, pasarse fotos y documentos, etc.
Me intento explicar con dos citas del libro “Las Reglas del Contagio” del epidemiólogo y matemático Adam Kucharski (Capitán Swing Libros – 2020):
Los psicólogos lo definen como el “efecto desinhibidor online”: resguardados de las respuestas cara a cara y de las identidades de la vida real, la personalidad de la gente puede adoptar formas muy distintas. (Página 212)
La investigadora de redes sociales Danah Boyd lo denomina “Colapso del contexto”…/… las interacciones online podrían involuntariamente incluir amigos, familiares, compañeros de trabajo y desconocidos en la misma conversación. Cualquier comentario se puede sacar fuera de contexto, y en medio de la confusión podrían surgir discusiones. (Página 211)

Actualización (2026): el libro es de 2020, anterior a la IA generativa (ChatGPT se presentó a finales de 2022), y desde entonces las cosas han ido a peor. A los dos efectos anteriores hay que añadirles un tercero: ya no sabemos si el interlocutor es una persona. Las granjas de bots coordinan miles de cuentas falsas que repiten y amplifican una opinión hasta que parece el consenso general. A eso lo llaman astroturfing. Y cualquier cuenta puede estar manejada por un modelo de lenguaje capaz de sostener una discusión larga, educada y convincente, en cualquier idioma. Cuando afirma falsedades lo hace con total seguridad (la industria prefiere llamarlo alucinar), así que tampoco sirve como árbitro del debate. Con los deepfakes, un audio o un vídeo ya no valen como prueba. Lo que se colapsa ahora es la realidad compartida. Hasta circula, medio en broma medio en serio, la teoría del internet muerto. 
En términos del propio Kucharski: si las ideas se contagian como epidemias, las granjas de bots son los superpropagadores.

Pues ya está dicho.
Salud
 
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