FꓤANCISCO JAVIER ЯODRÍGUEZ AMOЯÍN

Anekdotas o lapsus na razón.

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1 ago 2022

69 - Hasta que no se hable de los verdugos...

San Simón, o cómo el PP se afana en borrar la memoria.
Montse Fajardo, periodista y activista de Iniciativa Galega pola Memoria,
en el blog Verdad Justicia Reparación, de Público.

Relatos de verano: “Taller sobre el uso del Martillo”.
Crónica Libre presenta una nueva sección veraniega de relatos cortos negros. La inaguramos de la mano del periodista, escritor y editor, Manuel Blanco Chivite, con su original mezcla de reflexiones críticas, humor oscuro y ficción.


    Medios de comunicación que analizan la actualidad.

  • 01/08/2022 - Sobre el “capital canalla”.
  • El Comité para la abolición de las deudas ilegítimas (CADTM) publica este comentario sobre la noción de capital canalla contenida en el interesante estudio titulado La financiarisation du paludisme en Afrique. Le Burkina Faso, capitaux voyous et moustiques génétiquement modifiés. (La financiarización del paludismo (malaria) en África. Burkina Faso, capital canalla y mosquitos genéticamente modificados) escrito por Sasha Mentz-Lagrange y Stefanie Swanepoel para el Centro Africano para la Biodiversidad (ACB).



  • 01/08/2022 - “Hasta que no se hable de los verdugos, no habrá verdad, justicia y reparación”.
  • Recién aprobada la Ley de Memoria Democrática, es preciso escuchar a las asociaciones y agentes sociales que defienden a las víctimas de la represión franquista y su memoria. Relatoras Producciones lleva años realizando documentales que rescatan el testimonio de estas personas, girando por localidades de toda España y recuperando las voces que han sido silenciadas por la historia.



  • 01/08/2022 - La fatiga es el síntoma persistente de covid-19 más común en diferentes variantes del virus.
  • Un estudio español ha comparado los síntomas durante la fase aguda y a los seis meses de la infección de las variantes Wuhan, alfa y delta del SARS-CoV-2. La primera tuvo más síntomas persistentes, que siguen una potencial tendencia descendente conforme aparecen distintas versiones y la progresiva vacunación.

    CSIC Divulga


  • 26/07/2022 - Entrevista a Inna Afinogenova. ¿Por qué dejó RT y vino a vivir a España? ¿Se arrepiente?.
  • Entrevistamos a Inna Afinogenova por segunda vez, la primera fue pocos días antes de la invasión de Rusia a Ucrania, cuando Inna trabajaba en RT. Le preguntamos por los motivos que la llevaron a dejar RT y abandonar Rusia para ir a vivir a España. También analizamos el estado de los medios de comunicación en general y en especial del tratamiento de la guerra en Ucrania.

     Pandemia Digital.


  • Un poco de música: Ximiélguense · Ḷḷercia.




  • Un poco de música: ROCK STAR:
  • Mariano Muniesa conduce uno de los espacios rockeros más longevos de la radio española. En él, rinde culto a las viejas glorias y nos pone al día de las últimas novedades, siempre bajo una amplia variedad estilística. Además, son muchos los artistas que se sientan frente a sus micrófonos.
    En directo, de Lunes a jueves de 16:00 a 18:00.





11 feb 2022

Isabel Sola, su esfuerzo divulgador en esta pandemia fue premiado con la Medalla de Oro de Nafarroa.

Isabel Sola codirige junto a Luis Enjuanes el laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC en Madrid y es una de las mayores expertas mundiales en estos virus. Su esfuerzo divulgador en esta pandemia fue premiado con la Medalla de Oro de Nafarroa.
Sabemos que ómicron es más transmisible. ¿Hay alguna evidencia sobre el porqué?
Encontrar el mecanismo de un virus siempre es la parte más compleja. En estudios de laboratorio, que ahora están empezando en modelos animales, parece que ómicron crece mejor en la tráquea que delta. Se reproduce 70 veces mejor en la tráquea y unas 10 veces peor en el pulmón. Eso significa que su crecimiento se concentra en las vías respiratorias altas y, cuanto más cerca está del exterior, más sencilla es la transmisión. Por otro lado, si es cierto que crece peor en las células pulmonares, esto explica que quizá sea menos virulento. Las anteriores variantes crecían muy bien en el pulmón y por eso generan la neumonía.
Entonces, esta ómicron se parece un poco más a los coronavirus humanos que ya conocíamos, los que causan catarros. Los coronavirus del resfriado no crecen en el pulmón; únicamente en las vías respiratorias altas, por eso son infecciones leves. En el otro extremo, tenemos a SARS1 o el MERS, que no crecen en las vías respiratorias altas, sino en el pulmón. Estos segundos se transmiten peor y son más mortales. Insisto en que los datos de ómicron son aún de laboratorio, no del mundo real. Luego hay que entrar en detalles como ¿por qué crece mejor en las vías respiratorias si el receptor es el mismo?, ¿a qué otra cosa se une o se deja de unir?
Se ha hablado de que el virus ha cambiado su zona RBD, la «llave», que se une a la «cerradura» celular, el ACE2, . En parte, esto es lo que está fastidiando el efecto de las vacunas.
Ahora parece que se une con menos afinidad a ACE2. Lo que no sabemos es si el conjunto de mutaciones en toda la proteína S ha podido afectar a la unión con otro factor celular que, a lo mejor, se produce en mayor cantidad en las vías respiratorias altas. Lo iremos viendo, porque son procesos complejos. Conocemos la unión sencilla: S con ACE2, pero también interviene una proteasa que está en la membrana y se llama temper... Necesitamos más tiempo, pero es apasionante. Además, ómicron no solo tiene cambios en la proteína S, también en la replicasa, que es la máquina que replica al virus. Habrá que ver si eso implica que crezca más. Imagínate que delta hacía 1.000 copias por hora. Pongamos, no lo sé, que esta variante haga 3.000 copias por hora. Puede haber cambios en la replicación, no solo en la entrada.
Una infección de delta o la propia vacuna no te previene contra una nueva infección por ómicron. ¿Una de ómicron nos va a proteger mejor frente a delta u otras?
La protección tiene dos brazos. Uno son los anticuerpos y el otro, la respuesta celular. Solemos hablar casi siempre de anticuerpos quizá porque se miden muy fácil en la sangre. Cuando apareció ómicron, vimos que los anticuerpos que inducía delta la neutralizaban bastante peor, 30 o 40 veces peor. La mayoría de los anticuerpos se dirigen hasta ese RBD, y ómicron tiene ahí muchos cambios. Estamos viendo –son publicaciones en proceso de revisión ahora– que la respuesta celular la activan otras regiones de la proteína S e incluso otras proteínas del virus. Esta inmunidad celular es más resistente a los cambios. La respuesta celular que inducía delta sí funciona bien contra ómicron y, probablemente, a la inversa también suceda. Si los anticuerpos no valen, el virus te puede volver a infectar, pero esta segunda línea de defensa, la celular, protege de una infección severa, de ponerte muy malito o de morir. Los que han pasado delta o están vacunados no tienen los mejores anticuerpos, pero la respuesta celular se conserva y funciona.
¿Sabemos cómo de eficientes pueden ser los anticuerpos de infectados por ómicron?
He visto un paper... pero es todavía una prepublicación. Decía que los anticuerpos funcionan algo mejor contra delta. Ómicron lleva en el mundo desde noviembre-octubre. Para recoger anticuerpos de ómicron tienen que pasar, al menos, tres semanas desde la infección. Luego hay que hacer experimentos en el laboratorio y para eso necesitas suficientes muestras de sangre con anticuerpos de ómicron. Por eso es pronto. A la inversa no hubo problemas, porque serotecas con sangre de personas que han pasado delta sí había. Fue tan sencillo como usar esa sangre y ver qué tal funcionaba con ómicron en un experimento de neutralización. El experimento recíproco no se ha podido hacer en condiciones. Por eso no me creo del todo este paper que te digo.
Las tasas de hospitalización de ómicron están siendo menores. ¿Podemos decir que tenemos ya una cepa atenuada?
La conclusión de que ómicron parece atenuada frente delta hay que mirarla con cuidado. Ómicron, al extenderse tantísimo, ha hecho que la mayoría de infectados de los que tenemos datos sean personas que han sido infectadas previamente por beta o delta en África o que están vacunados. Es decir, hablamos de gente que ya tenía cierta inmunidad. Tenían una inmunidad que no les bastó para evitar la infección, pero sí les protegió de una covid grave. A efectos de vida real, puede ser que haya menos gente en UCI, porque el virus ya no se mueve por terreno virgen. Pero no sabemos si ómicron es un gatito o un tigre que hemos convertido en gato. Y no es lo mismo convivir con una cosa que con otra.
En esta fase en la que parece que estamos, no paro de darle vueltas a aquel coronavirus de los cerdos. Se ha hablado poco de aquella historia... TGEV creo que se llamaba.
Ese era el virus inicial, sí. Eran las siglas de Transmissible GastroEnteritis Virus. Era un virus intestinal que causaba diarrea a los cerditos. Morían el 100% a los dos o tres días de nacer. Se aisló por primera vez en 1946 y ha estado causando problemas hasta los años 90. En los 90 apareció en Europa, en Bélgica, concretamente, un virus que se llamó PRCV, Porcine Respiratory Coronavirus, que es casi idéntico al original, solo que le falta un trozo en la proteína S. Esa era toda la diferencia. Al perder ese trozo de la proteína, en lugar de infectar el intestino, infectaba el pulmón. Al infectar el pulmón ya no causaba diarrea, claro. Provocó una enfermedad respiratoria leve que hizo desaparecer a TGEV.
¿Cómo se explica eso?
Una interpretación es que PRCV infectó de una manera muy suave generando una inmunidad que impidió que TGEV siguiera infectando. Diríamos que lo eliminó a través de la inmunidad. Sin embargo, cuando hablaba de esto yo con algunos de los antiguos [virólogos] que habían trabajado con ambos virus, me decían que no está tan claro, que cuando ellos hacían pruebas en laboratorio, PRCV no inmunizaba al 100%. Pudo ser una mezcla de que PRCV crecía más y fue desplazando a TGV y luego la inmunidad que generó. Sí es un ejemplo de cómo un virus que varía perdiendo un trozo de la proteína S de forma natural hizo desaparecer el virus virulento. Puede haber un cierto paralelismo con esto que vivimos ahora, salvando las distancias.
No es un cambio tan notable en la zona donde se reproduce ómicron frente a otras cepas, pero sí que se ha movido y no se queda tanto en el pulmón.
Para que suceda algo como lo que pasó con estos coronavirus porcinos, ómicron tiene que desplazar a la variante previa porque se transmite más, la inmunidad generada debe impedir a delta seguir circulando... y de verdad debe estar atenuada. Así la convivencia sería, digamos, pacífica. Los niños se infectarán con un resfriado e irán desarrollando inmunidad y habrá reinfecciones cuando la inmunidad haya caído. Esas reinfecciones, más leves y cortas, servirán de refuerzo, como una especie de dosis de vacuna que mantienen la inmunidad, posibilitando la convivencia.
¿Por qué con el sarampión, que también se transmite por el aire, tenemos vacunas neutralizantes y para este virus no?
Cada virus tiene su personalidad, por así decirlo. El sarampión, aunque se transmite por el aire, crece en muchos tejidos que no son necesariamente el pulmón o los bronquios, como hacen los coronavirus. La inmunidad que dan las vacunas del sarampión queda de por vida. Es así porque anticuerpos que inducen son en número suficiente y con una especificidad tan buena como para que, aunque decaigan, la pequeñísima cantidad que resta basta para impedir la infección. No todos los virus inducen una inmunidad así. La gripe, además de cambiar las proteínas de superficie que activan al sistema inmune, tiene varios genes que hacen que tu respuesta inmune sea peor. El gen NS1 de la gripe es un superantagonista del interferón, que es uno de los meditadores más importantes del sistema inmune para detener una infección o promover la respuesta secundaria. Los coronavirus también cuentan con este tipo de genes antagonistas al interferón. Por esto el sistema inmune no consigue una respuesta superpotente.
¿Llegarán vacunas mejores o este es el máximo al que aspiramos con la tecnología actual?
Si ómicron no se convierte en el nuevo PRCV y la inmunidad va declinando, sobre todo los anticuerpos, necesitaremos vacunas. Las actuales tienen limitaciones. No son esterilizantes, porque no dan inmunidad en mucosas. Por eso, trabajar en la línea de vacunas intranasales es una línea de futuro. Además, que las vacunas actuales tengan un solo componente del virus, la proteína S, las hace muy sensibles a cambios. Nuestra vacuna, por ejemplo, lleva también la proteína N y se autorreplica. Eso sí, nosotros, el CSIC, no somos una farmacéutica que produce aquello que el mercado demanda, sino que generamos conocimiento y avanzamos. Todo lo que hagamos ahora será útil a medio y largo plazo. La ciencia tiene que seguir avanzando. Las vacunas de RNA no son de ayer ni de antes de ayer, sino de hace 25 años, cuando alguien empezó a jugar con el RNA como molécula para expresar cosas en la célula y con las nanopartículas lipídicas. En aquel momento, era ciencia ficción, esos proyectos ni se financiaban. Han necesitado años yendo poco a poco hasta que esta nueva tecnología ha florecido. Por lo mismo, no tiene sentido que nosotros hagamos lo mismo que Pfizer o Moderna. No vamos a repetir cosas que funcionan bien. Los investigadores vamos a hacer cosas nuevas que supongan avances.
Me alegra escuchar que tiene tantos proyectos de futuro. Suerte con su vacuna.
Nosotros nos dedicamos a esto. Aunque luego desaparezca el interés inmediato, seguiremos. Desentrañar los mecanismos que tiene el virus para hacer todo lo que hace no se termina nunca. No se ha desentrañado aún cómo hacían todas las cosas que hacían SARS1 o MERS. De hecho, todavía se estudian los mecanismos de virulencia de la gripe. Se sabe mucho de la gripe, pero no todo. Son misterios que merecen toda una vida y más.

7 dic 2021

Isabel Sola, experta en coronavirus del CNB-CSIC.

“Parte de la efectividad de las vacunas podría mantenerse frente a la variante ómicron”

La viróloga, que trabaja en una vacuna de ARN autorreplicativa y esterilizante contra la covid-19, considera que la nueva ola tendrá menos impacto gracias a la vacunación, pero llama a no bajar la guardia.

Con el continente europeo inmerso en la cresta de una sexta ola de casos de covid-19, en el mundo saltan las alarmas por la nueva variante ómicron. Los números parecen preocupantes pero la investigadora experta en coronavirus Isabel Sola, una de las voces de la pandemia de covid-19, no se muestra tan pesimista como podría haberlo estado en el 2020. “Esta ola no va a tener aquí el mismo impacto social y sanitario que pudo tener el año pasado”, afirma. La diferencia la marca la vacunación masiva de España.

La viróloga codirige junto a Luis Enjuanes el Laboratorio de Coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), donde trabajan en una revolucionaria candidata a vacuna basada en ARN con capacidad para autorreplicarse. Se trata de un suero de segunda generación, en palabras de la doctora, que abre camino a futuras vacunas y tratamientos centrados en esta tecnología.

A las vacunas se suman los nuevos antivirales, que ya se ponen en marcha para evitar casos graves en infectados con factores de riesgo. A pesar de ello, Sola pide no bajar la guardia. Las Navidades están a la vuelta de la esquina y las reuniones serán inevitables. Distancia y test son dos buenas medidas para proteger a los más vulnerables.

Su vacuna lleva las instrucciones para proteger de las variantes del SARS-CoV-2 más habituales, ¿se podría actualizar si aparecieran nuevas mutaciones como la variante ómicron?

Lo que se ha visto en estos casi dos años es que los cambios de las variantes no eran tan radicales. Así, las vacunas basadas en la secuencia original del virus seguían dando una protección muy buena frente a distintas variantes posteriores. La variante ómicron acumula un número de mutaciones significativamente mayor, algunas ya presentes en otras variantes y otras nuevas.
Es necesario esperar hasta tener más información sobre la efectividad de las vacunas frente a ómicron, pero es posible que no sea un efecto de todo o nada y que no se pierda completamente su función. En cualquier caso, actualizar las vacunas actuales no es demasiado complicado técnicamente. Nuestro candidato ya incluye algunas de las mutaciones más significativas de la proteína S [la llave que permite que los virus infecten las células]. Además, al incluir otras proteínas del virus, podría conservar mayor efectividad frente a nuevas variantes.

Con la sexta ola puede dar la impresión de que el problema del SARS-CoV-2 no se acaba y que ni con las vacunas se consiguen evitar los repuntes.

La situación de este año no es comparable con la del año pasado. Es cierto que los números de incidencia preocupan, pero también que eso no se traduce inmediatamente en un aumento de la presión hospitalaria ni de las muertes, porque ahora tenemos la contención de la inmunidad. Las vacunas protegen sobre todo de la enfermedad severa pero no protegen, o solo lo hacen parcialmente, de la infección, con lo cual un vacunado se puede infectar.

Se está pensando en utilizar un nuevo criterio de medida del estado de la pandemia, como podría ser el número de hospitalizados, por ejemplo, algo que realmente resulte más representativo de la situación general. Ahora bien, cuantos más casos nuevos mayor será la probabilidad de hospitalizaciones, porque las vacunas tienen una muy alta efectividad, pero no del 100 %. Y entre esas personas inmunizadas habrá algunas que sean más susceptibles y que, si se infectan, puedan acabar ingresadas.

¿Qué debemos esperar entonces para estas Navidades?

No es una situación tan oscura como hace un año, pero seamos cuidadosos, porque el virus está circulando. Si nos juntamos con mucha gente y no lo hacemos en condiciones de seguridad, podemos transmitir ese virus a otros más vulnerables. Así que no nos olvidemos de no reunirnos demasiadas personas, de ventilar, de llevar mascarillas… De no abusar de la normalidad que vamos recuperando para evitar males mayores.

¿Qué opina de pedir el pasaporte covid en los espacios compartidos?

Es cierto que las vacunas no protegen completamente de que nos infectemos, así que desde ese punto de vista se podría pensar: ¿de qué sirve decirle a alguien que demuestre que se ha vacunado, si esa persona puede estar infectada? Pero sí que se está viendo cada vez más claro que los vacunados presentan un menor riesgo de contagiar a otras personas.

Desde este punto de vista, el pasaporte covid es una forma de limitar la entrada del virus en determinados grupos. Sin embargo, la vacunación por sí sola es fundamental pero no es suficiente. Tiene que ir acompañada también de test. El 80 % de la gente es asintomática o da síntomas muy leves. Es un virus silencioso. De forma que, ahora que inevitablemente va a haber muchas reuniones de gente, tiene que hacerse test. Una prueba ayuda a que tengamos una cierta seguridad de que alguien no está transmitiendo el virus.

¿Qué supondrá para nuestro país disponer de la vacuna de la empresa Hipra?

Cualquier medida nueva es bienvenida y los datos sobre su efectividad parece que son positivos. La ventaja de estos antivirales es que son orales. Eso significa que cuando una persona con factores de riesgo, y por tanto con bastantes números de enfermar gravemente, da positivo en un test puede tomar de inmediato la medicación en su casa para prevenir la evolución de la enfermedad. Porque estos antivirales, que van directamente contra el virus, tienen que utilizarse tempranamente para que funcionen. Es un arma más para poder defendernos del virus en personas ya infectadas y cuanto más armamento tengamos, mejor.

¿Podemos respirar tranquilos ahora que contamos con los primeros antivirales?

Es cierto que en este momento no está habiendo problemas de suministro de vacunas y que hasta ahora ha funcionado la estrategia de inmunización de la población y la efectividad de los sueros. Así que, si bien puede que no vaya a cambiar el curso de la vacunación, creo que estratégicamente es muy importante que se haya desarrollado una vacuna en una compañía española. Y disponer de cualquier medicamento propio da también cierta autonomía para un país.

Pero este suero puede tener utilidad sobre todo por su naturaleza: su diseño se basa en proteínas recombinantes, mucho más estables que el ARN, así que no depende de ultracongeladores para su almacenamiento y transporte, y su producción es más económica. Ello lleva a que esta candidata pueda tener utilidad en otros países o en determinados lugares en los que las vacunas de ARN tienen un acceso más complicado. También puede ser muy útil para reinmunizar, si fuera necesario seguir administrando nuevas dosis que mantengan la inmunidad. Precisamente su ensayo clínico consiste en analizar su eficacia como tercera dosis.

¿Hay ya una fecha para los ensayos clínicos de la vacuna en la que está trabajando su equipo?

En estos momentos estamos ensayando la protección que inducen las vacunas en ratones y la caracterización de la inmunidad. La gran limitación de los ensayos clínicos es su financiación, dado su alto coste. Un laboratorio no puede financiarlos con su proyecto, hace falta una compañía que lo haga. Y ahora no existe la misma urgencia que había hace poco más de un año, porque ya tenemos vacunas que funcionan muy bien y que se están produciendo a gran escala.

Así que, para una empresa, generar un producto alternativo a otro que funciona adecuadamente tal vez no sea en estos momentos una prioridad. De ahí que el interés actual se centre en ofrecer soluciones que supongan un cambio cualitativo.

Esto va un poco en la línea en la que estamos trabajando: vacunas de nueva generación basadas en ARN autorreplicativo, lo que puede llevar algo más de tiempo. Porque serían útiles frente a la pandemia actual, pero se podría pensar también en un nuevo concepto de vacuna de ARN, cuyo uso futuro resultaría aplicable a otras enfermedades.

¿Cómo sería la vacuna ideal?

Una vacuna ideal debería ser muy segura, como los ARN sintéticos, y muy eficaz. Es decir, que induzca inmunidad esterilizante, que protege no solo de la enfermedad, sino también de la infección, y duradera. Nuestro candidato inmuniza frente a distintos antígenos virales, por lo que podría dar una inmunidad más completa y duradera. La administración intranasal permitiría conseguir inmunidad esterilizante.

Como trabajamos en un replicón de ARN, tiene también la ventaja de que permite administrar una dosis menor y así reducir su coste. Se basa en el genoma del virus modificado para que no se propague por el organismo, por lo que es muy segura, pero mantiene la maquinaria de replicación de los coronavirus. Por ello, con una cantidad pequeña de moléculas basta, porque ellas se multiplicarán luego miles de veces dentro de las células de las personas. La producción de la vacuna puede ser en células cultivadas en el laboratorio o de forma sintética.

¿Cuál de las dos formas es mejor?

Producirla en células es más sencillo y menos costoso. Pero a lo que se tiende ahora es a fabricar vacunas lo más sintéticas posible por su mayor seguridad, en el sentido de que son químicamente definidas, sabes lo que pones y por tanto también puedes controlar los efectos adversos. Actualmente trabajamos en reducir la longitud de nuestro replicón para poder producirlo eficientemente por síntesis in vitro, por eso es un proyecto de más largo alcance. Nuestro replicón tiene más de 20.000 nucleótidos, frente a los entre 4.000 y 5.000 nucleótidos de los ARN que usan Pfizer o Moderna.

¿Se abre ahora una nueva era de las vacunas?

Yo creo que sí. La experiencia con las vacunas de ARN ha abierto un nuevo horizonte en cuanto a las capacidades que tiene el ARN como vacuna o incluso como molécula terapéutica, entre otras cosas. Desde el punto de vista de la industria farmacéutica, al principio había cierto escepticismo, pero las compañías han visto que es posible producir a gran escala un producto que se puede vender en momentos de necesidad y que tiene un coste asumible.

Y desde el punto de vista de la sociedad, la gente se podía mostrar reticente en un primer momento, pero el escepticismo desaparece cuando ves que sociedades enteras están protegidas. Las vacunas no son perfectas, pero no tiene nada que ver cómo estamos ahora con cómo estábamos hace un año, cuando todavía no se había empezado a vacunar. Digamos que las vacunas de ARN ya han entrado en nuestras vidas como una muy buena opción.

¿Qué será de su grupo de investigación cuando el SARS-CoV-2 no esté en el primer plano?

Lo que ha pasado con los grupos de coronavirus a lo largo de este siglo XXI, cuando aparecieron otros dos virus SARS-CoV y MERS-CoV, en el 2002 y en el 2012, respectivamente, es que la financiación aumentó mucho, con el consiguiente aumento del número de grupos de trabajo. Cuando cayó la financiación nos quedamos en el tablero unas pocas piezas, que llevábamos toda la vida investigando en coronavirus. Nuestro grupo lleva más de 35 años trabajando en coronavirus con dinero de distintas fuentes.

Tienes que ir innovando y creando proyectos que sean interesantes para que puedan recibir financiación competitiva de la Unión Europea, Estados Unidos, España, de compañías… de lo que sea. Continuaremos en el mismo camino por el que veníamos. Vamos a seguir investigando las bases de la virulencia de los coronavirus, es decir, qué factores tiene el virus que le hacen causar la enfermedad. Pero lo hacemos con una vocación aplicada para que esa información básica pueda tener una utilidad en el futuro en el desarrollo de vacunas y antivirales.

¿Esta crisis ha beneficiado de algún modo a los centros de investigación, más allá de la visibilidad y de la financiación? Por ejemplo, Sonia Zúñiga, investigadora senior en su grupo, tiene ahora un contrato indefinido.

La pandemia, como dices, ha visibilizado el trabajo de grupos de investigación. Eso ha reactivado procesos de estabilización, ya iniciados antes, de muchas personas que llevaban años trabajando en puestos estructurales y sin embargo contaban con contratos temporales. La doctora Sonia Zúñiga lleva 20 años en el laboratorio, como el doctor Juan García Arriaza, del grupo de Mariano Esteban. Ambos tienen ahora un contrato indefinido de doctor que les da una estabilidad que no tenían antes.

La pandemia ha hecho visibles trabajos que antes pasaban más desapercibidos y habrá beneficiado a personas, grupos de investigación e instituciones. Siempre es positivo que se dé valor al trabajo esencial realizado en investigación, sanidad y en tantos sectores de la sociedad. Otra cosa nueva que nunca había ocurrido en España son las donaciones a la ciencia de particulares y de empresas, motivadas por la necesidad de encontrar una solución. Pero también por la confianza en la ciencia. Esto creo que sería muy positivo que se mantuviera.

¿Es viable que se produzca una mejoría en la situación de la investigación en España?

Los investigadores han hecho lo que estaba a su alcance y han tenido contribuciones muy positivas, pero lo ideal sería eso se tradujera en algo estructural, que permanezca. El problema es que la memoria es muy frágil. España tradicionalmente ha invertido en ciencia menos que los países del entorno. Espero que la experiencia actual se traduzca en un cambio cualitativo y que cada vez que un gobierno piense en los presupuestos intente aumentar un poco la inversión en ciencia del año anterior. La ciencia no se improvisa de un día para otro. Necesitas instalaciones, personal con conocimientos y con experiencia.

¿Ya ha habido iniciativas concretas?

En lo que respecta a las enfermedades infecciosas, y gracias al hecho de reconocer el valor de la ciencia y también al dinero que va a venir o que está viniendo de Europa, España se ha propuesto construir nuevas instalaciones de alta seguridad de nivel P3 y P4, que permiten trabajar con los patógenos más peligrosos. En la actualidad no hay en España ningún laboratorio de bioseguridad P4. Ahora bien, lo importante no es solo construir la instalación, luego viene su mantenimiento y dotarla de personal muy especializado con formación en bioseguridad. Para eso se va a necesitar también el compromiso no solo puntual, sino en el tiempo.


30 nov 2021

Nueva variante del SARS-CoV-2

Qué sabemos sobre la nueva variante del SARS-CoV-2 detectada en Sudáfrica.
Se ha identificado en Sudáfrica una nueva variante del coronavirus causante de la covid-19, con numerosas mutaciones presentes en otras variantes, incluida la delta. La variante B.1.1.529, como se la llama por ahora, parece propagarse con rapidez en el país. Estas son las reacciones rápidas de cuatro investigadores españoles expertos en vigilancia genómica.
"Lo importante es tener en todo el mundo la capacidad de identificar estás amenazas potenciales, seguirlas y valorarlas". Iñaki Comas, CSIC.

Ómicron, lo que no sabemos de la nueva variante.
No sabemos si es más transmisible, no sabemos sí sustituirá a otras variantes, no sabemos si es más virulenta y causará enfermedad más grave, no sabemos si será más fácil de reinfectarse, no sabemos si será más peligrosa en niños pequeños, no sabemos si escapará de las vacunas actuales, no sabemos si se extenderá por todo el planeta…, pero tenemos que vigilarla.
.../...
Necesitamos tiempo para conocer más sobre esta variante. Pero lo que esto demuestra una vez más es que estamos en una pandemia global y lo que ocurra en otros países nos afecta. Cuantos más infectados haya por el mundo, más virus habrá, más variantes podrán surgir. La vacunación debe ser global. Y en África poco más del 7% de la población está vacunado. Eso es lo que nos debería alarmar.
Por Ignacio López-Goñi.

Fuente: @jcbarret Jeffrey Barrett)

1 oct 2021

El confinamiento eliminó las variantes de coronavirus circulantes durante la primera ola en España.

Investigadores de varias instituciones españolas han publicado los datos más completos sobre las variantes del coronavirus que dominaron las primeras olas en España. El trabajo confirma que el encierro impuesto sirvió para reducir drásticamente la transmisión de estas variantes, incluso de las más contagiosas.

Año y medio después de la irrupción de la pandemia se publica el artículo científico más completo sobre las variantes del coronavirus que circularon por España durante la llamada primera ola. El estudio, publicado en Nature Genetics, identifica nueve variantes del virus que dominaron entre los meses de marzo y junio de 2020.
Entre ellas, las dos más comunes procedían de un linaje del SARS-CoV-2 abundante en países asiáticos en ese momento, aunque el virus se introdujo principalmente por contactos procedentes de países europeos con más de 500 introducciones.
El trabajo confirma que el confinamiento impuesto sirvió para reducir drásticamente la transmisión de estas variantes, incluso de las más contagiosas, que fueron sustituidas por otras a partir del verano de 2020 cuando se relajaron las medidas de control.
El estudio utilizó 2.500 muestras de pacientes diagnosticados en España durante la primera ola de la pandemia, recogidas por 40 hospitales y secuenciadas por el consorcio SeqCOVID, un equipo integrado por más de 50 instituciones españolas y cientos de investigadores que lideran el Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV), del CSIC, junto con la Universitat de València y la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio).
Las muestras analizadas suponen un 1 % de todos los casos diagnosticados en la primera ola (el 14 % antes del confinamiento).

Superdispersión y movilidad, clave en las diferentes olas

El grupo de investigación identificó nueve variantes del virus (denominadas SEC, del inglés spanish epidemic clades), que fueron las que dominaron esta primera ola en España. Dos de ellas (SEC7 y SEC8) fueron las primeras detectadas en el país y las predominantes durante ese periodo, y se asocian al menos a dos eventos de superdispersión conocidos: el partido Atalanta-Valencia de la Champions League y un funeral de Vitoria, aunque se identifican focos tempranos en otras partes del país.
No hubo una única introducción del virus en España sino múltiples entradas independientes (al menos 500), desde distintos orígenes internacionales. Estas se dieron principalmente durante febrero y marzo de 2020, antes de la implementación de las medidas de control.
“La mayoría de infecciones de la primera ola antes del confinamiento en España fueron provocadas por cepas del linaje A del coronavirus. Estas eran abundantes en los países asiáticos en aquel momento, pero tenían menos presencia en el resto de países europeos, donde dominaban cepas de linaje B”, explica Álvaro Chiner, investigador en el IBV.
“Esto no quiere decir que las introducciones de SARS-CoV-2 en nuestro país fueran mayoritariamente asiáticas. En realidad, vemos que la mayoría provienen de países europeos, pero las cepas de linaje A se establecieron antes y –gracias a eventos de superdispersión– se expandieron en nuestro país rápidamente”, añade.
Los científicos observaron un patrón similar para la variante que dominó en la segunda ola (denominada 20E(EU1)). Dicha variante se expandió rápidamente en España ayudada por eventos de superdispersión y terminó dominando la segunda ola en el país y gran parte de Europa, asociada a la movilidad del verano.

Confinamiento eficaz

Además, el trabajo cuantifica la efectividad de las medidas implementadas para el control del virus durante la primera ola. Todas las variantes identificadas redujeron su prevalencia y transmisión a partir del estado de alarma. Prácticamente desaparecieron al final de la primera ola, y fueron reemplazadas por nuevas variantes que surgieron en el verano, cuando se relajó el encierro.
“El confinamiento fue altamente efectivo para parar la transmisión del virus. No solo para las variantes dominantes SEC7 y SEC8, sino para todas las que circulaban en aquel momento, incluyendo aquellas que contenían la mutación del gen S –llamada D614G–, que fue la primera que demostró incrementar la transmisibilidad del virus”, remarca Mariana López, investigadora del IBV y coautora del estudio.
“Algo similar estamos viendo a través de las olas. Detectamos variantes más transmisibles, pero su impacto se puede controlar con las medidas de control adecuadas. Allá donde esas medidas no han existido o son más relajadas, las variantes han agravado los rebrotes. Ocurrió en Reino Unido con la variante alpha y está ocurriendo en España con la delta”, indica Iñaki Comas, coordinador de SeqCOVID.
Los resultados de este trabajo, así como el de la segunda ola –publicado recientemente en Nature–, demuestran la necesidad de incorporar la epidemiología genómica como una herramienta más de salud pública para rastrear el virus e identificar las variantes de mayor impacto.

16 ago 2021

Virus frente a vacunas, una batalla evolutiva que debe ganar la ciencia.

Por Luis Enjuanes, Isabel Sola y Sonia Zúñiga, investigadores del Laboratorio de Coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC).

Con la población humana como campo de batalla, el SARS-CoV-2 y las vacunas llevan meses enzarzados en una escalada evolutiva. Ayer se hacía público que PHH-1V de la compañía Hipra será la primera vacuna contra la covid desarrollada íntegramente en España que se probará en humanos. Otro equipo español quiere lograr una vacuna nasal, capaz incluso de impedir la infección y expone aquí las estrategias de que dispone la ciencia.
El equipo de Isabel Sola, Luis Enjuanes y Sonia Zúñiga en el laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC / CSIC

Los virus mejoran su estrategia para evitar nuestra respuesta inmune, y los científicos tienen que evolucionar sus vacunas para mantener su capacidad de defensa. Estamos ante una lucha interminable, pero la ciencia ha conseguido eliminar algunos virus y es posible que también termine con el SARS-CoV-2, eso sí, con un trabajo constante.
En la actualidad hay más de 200 candidatos a vacunas de diversos tipos en desarrollo para prevenir las infecciones por coronavirus patógenos como el SARS-CoV-2. Estas vacunas se basan en una larga lista de tipos y tecnologías.
Las compañías farmacéuticas dedicadas a su producción prefieren desarrollar vacunas químicamente definidas, basadas en pocos elementos que no puedan evolucionar, tales como proteínas purificadas. Sin embargo, estas vacunas no suelen ser inductoras de respuestas inmunes fuertes en mucosas, que es donde se requiere la inmunidad que protege frente la invasión de virus respiratorios como los coronavirus.

Vacunas aspiradas versus inyectadas

Esta inmunidad solo se induce eficientemente proporcionando un antígeno que se expresa en las propias mucosas respiratorias, por lo que su administración debería de ser intranasal.
Esta ruta de administración requiere más controles que muestren que la vacuna no cruza la barrera hematoencefálica, pasando desde la circulación sanguínea al cerebro y causando problemas secundarios adversos, por lo que son más difíciles de aprobar por las agencias reguladoras del medicamento. En consecuencia, las farmacéuticas se decantan inicialmente por las vacunas administradas intramuscularmente.
Ahora bien, la administración de antígenos por vía intramuscular induce una respuesta inmune humoral y celular sistémica —en órganos internos— que es de bajo nivel y corta duración en las mucosas, lo que implica la necesidad de administrar al menos dos dosis para inducir una respuesta inmune que dé una inmunidad esterilizante —que no permita el crecimiento del virus en una posible reinfección posterior—. Este es un problema común de las vacunas actuales frente al SARS-CoV.

Vacunas modernas gracias al conocimiento

Se consideran vacunas modernas aquellas que se han derivado del estudio de la interacción del virus con el hospedador. Estas investigaciones han facilitado la identificación de genes del virus no esenciales para su replicación, pero cuya eliminación los atenúa.
Normalmente estos genes del virus están implicados en la neutralización de la respuesta innata del hospedador —el organismo humano, en este caso—, que actúa a las tres o cuatro horas después de la infección por los virus, evitando así la producción de los interferones, llamados así porque estas moléculas interfieren con la replicación de los virus. Los virus atenuados generados por técnicas de ingeniería genética son candidatos a vacunas.
Las otras vacunas modernas están basadas en ARN mensajero (mRNAs), que expresan la proteína S de coronavirus.

Basadas en virus recombinantes o inactivados

Una docena de vacunas para el SARS-CoV-2 ha entrado ya en ensayos clínicos fase III en humanos, la etapa en que se verifican de forma robusta la seguridad y la eficacia. De ellas, cuatro están basadas en vectores derivados de adenovirus recombinantes que expresan la proteína S del SARS-CoV-2; son vacunas que se crecen con títulos muy altos, por lo que su coste es relativamente reducido.
En esta categoría entran dos ya aprobadas y que actualmente se administran en España: la de la Universidad de Oxford y la compañía AstraZeneca, basada en un adenovirus de chimpancés; y la vacuna de la compañía Janssen Pharma que utiliza un vector basado en el adenovirus humano 26.
Las demás son una vacuna de la compañía CanSino Biologics en colaboración con el instituto de Biotecnología de Pekín (China), basada en el adenovirus humano 5; y la vacuna rusa desarrollada por el Instituto Gamaleya de Moscú, basada en dos adenovirus con serotipos 5 y 26 (uno de ellos se aplica en la primera inmunización y el otro en la segunda, lo que permite que la inmunidad inducida por el primero no afecte a la aceptación de la segunda dosis, también basada en un adenovirus).
Otras vacunas, como la de la firma china Sinovac y de la farmacéutica Nacional China Sinopharma, están basadas en el SARS-CoV-2 inactivado químicamente. El 90% de las personas vacunadas con ella produjeron anticuerpos neutralizantes específicos para el virus, y manifestaron síntomas adversos suaves, pero no reacciones de importancia.

Basadas en ARN mensajero

Las dos primeras vacunas contra la COVID-19 que han conseguido ser aprobadas están basadas en mRNAs que codifican la proteína S del SARS-CoV-2. Estas vacunas están producidas por un consorcio de las compañías BioNTech (alemana) y Pfizer (estadounidense), o por la compañía estadounidense Moderna y los Institutos Nacionales de Salud de EE UU.
Ambas inducen una protección de en torno al 95%, pero no inducen una inmunidad esterilizante, por lo que habrá que mejorarlas en un futuro próximo.

Una decena de vacunas desarrolladas en España

En nuestro país se están desarrollando más de diez vacunas basadas en algunas de las tecnologías citadas. De ellas, los tres candidatos más conocidos se están diseñando en laboratorios del CSIC.
La que desarrolla el equipo de Vicente Larraga en el CIB-CSIC está basada en un vehículo sintético de ADN -un plásmido-, en el que se introduce un gen del propio coronavirus SARS-CoV-2 para que una vez inyectado estimule la inmunidad del receptor.
La vacuna dirigida por Mariano Esteban con la colaboración de Juan García Arriaza, en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB), utiliza una variante del virus de la viruela fuertemente atenuada porque a su genoma se le han eliminado en torno a un 30% de sus genes y es, de las vacunas del CSIC, la que va más adelantada.
La vacuna desarrollada por Luis Enjuanes con la colaboración de Isabel Sola en el Laboratorio de Coronavirus del CNB está basada en replicones RNA derivados de los genomas de los virus MERS-CoV o del SARS-CoV-2. Un replicón es una copia del genoma RNA del virus, del que se han eliminado varios genes; por ello está atenuado y su propagación es deficiente, lo que lo hace muy seguro. Al mantener genes que codifican antígenos que inducen protección, estos replicones inducen una respuesta inmune protectora.
En ensayos preclínicos en modelos animales los replicones RNA derivados del MERS-CoV han mostrado una inmunidad esterilizante. Esto impide que el virus se replique en los animales vacunados, por lo que se bloquea la transmisión del virus.

El objetivo de una vacuna esterilizante española

Una tecnología análoga se está aplicando al SARS-CoV-2, y se están desarrollando dos formulaciones alternativas. Una es la síntesis in vitro del replicón RNA que se administra protegido con polímeros.
La segunda versión se basa en la producción del RNA del replicón dentro de células empaquetadoras, llamadas así porque proporcionan las proteínas que se necesitan para la producción masiva de partículas similares a virus. Estas vacunas tienen un alto potencial, pero todavía han de demostrar su eficacia e inocuidad en las personas.
La inmunogenicidad y estabilidad de las vacunas generadas se puede mejorar modificando la estructura, función y antigenicidad de la glicoproteína S del SARS-CoV-2. Además, su información genética se debe actualizar al menos anualmente para que mantengan su eficacia frente a las nuevas variantes virales que constantemente emergen por la evolución natural de estos virus. La escalada evolutiva virus-vacunas nos obliga a los científicos a estar permanentemente en guardia.

7 jul 2021

La investigación del CSIC sobre el cáncer.

Este número muestra la investigación del CSIC sobre el cáncer en las áreas de investigación básica: inicio del cáncer, metástasis, reacción sistémica, terapias, inmunoterapia, nuevos fármacos, detección y prevención. También aborda la transferencia del conocimiento (innovación), la cooperación internacional, formación, la cultura científica y los institutos de referencia del organismo en oncología. También cita los retos recogidos en el Libro Blanco del CSIC sobre Biomedicina, como la creación de un Instituto Virtual del Cáncer que coordine toda la investigación en oncología de la institución.


1 may 2021

CSIC: Un año de investigación sobre el coronavirus SARS-CoV-2.

Cinco expertos explican los resultados de la Plataforma Salud Global del CSIC tras un año de investigación sobre el coronavirus SARS-CoV-2.
Margarita del Val, Pilar Marco, Mario Mellado, Diego Ramiro e Iñaki Comas divulgan, en un webinar a través de Youtube, los trabajos sobre la enfermedad, diagnóstico e impacto social.
Cinco expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) explicarán en un webinar retransmitido por Youtube, el miércoles 5 de mayo a las 18:00, los resultados de un año de investigación en el CSIC sobre el coronavirus SARS-CoV-2 realizado por la Plataforma Salud Global. En la sesión, titulada El CSIC y la covid-19. Un año después, participarán cinco coordinadores de la plataforma: la viróloga e inmunóloga Margarita del Val, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC-UAM), que moderará el debate; la nanobiotecnóloga Pilar Marco, del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC); el demógrafo Diego Ramiro, del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC), el inmunólogo Mario Mellado, director del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), y el biólogo Iñaki Comas, del Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC). Los interesados podrán formular preguntas a través del correo electrónico webinar@csic.es o en directo a través del chat del canal de Youtube de CSIC Comunicación.
La Plataforma Salud Global del CSIC, lanzada en marzo de 2020, coordina más de 100 proyectos para desentrañar al nuevo coronavirus y buscar soluciones a medio y largo plazo. La plataforma ha movilizado y coordina a más de 300 grupos de investigación de más de 90 centros del CSIC, de un total de 120, en seis temáticas de trabajo, que tratan de cubrir con un enfoque interdisciplinar todos los aspectos de la pandemia: prevención, enfermedad, contención y diagnóstico, tratamiento y vacunas, impacto social, y comunicación.
La plataforma ha coordinado 100 proyectos y acciones de investigación, que abarcan desde el desarrollo de antivirales y tratamientos anti-inflamatorios, la monitorización de la trasmisión, el estudio del genoma del virus y el impacto de las mutaciones, la genética de los pacientes, su respuesta inmunitaria a la infección y a la vacunación, hasta la puesta en el mercado de sistemas de diagnóstico y contención del virus.
La plataforma también ha incluido los estudios realizados sobre la percepción social de las medidas, especialmente sobre el impacto en residencias de mayores.
La plataforma Salud Global se ha convertido en una estructura estable de cooperación científica, así como de generación de tecnologías que se han patentado. Su consolidación, reforzando su estructura y mecanismos de coordinación, en particular el enlace con el sector clínico, prepara al organismo para hacer frente a los nuevos retos y oportunidades, y para el desarrollo de iniciativas con empresas en España, necesario para configurar una respuesta ante esta y futuras pandemias.
Los ponentes
Margarita del Val (CBM-CSIC-UAM) es viróloga e inmunóloga. Coordina la Plataforma Salud Global del CSIC, donde dirige un proyecto para caracterizar la respuesta inmunitaria a la infección por el virus SARS-CoV-2 y a la vacunación.
Pilar Marco (IQAC-CSIC) es nanobiotecnóloga. Dirige un proyecto para desarrollar test de detección rápida del coronavirus. El objetivo es obtener test de bajo coste para detectar biomarcadores del virus mediante tecnología electroquímica y nanoestructuras.
Mario Mellado (CNB-CSIC) es inmunólogo y dirige el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, que se ha convertido en el centro del organismo sobre la investigación en tratamientos del coronavirus SARS-CoV-2. En el CNB-CSIC se desarrollan dos prototipos de vacuna para la covid-19 y tratamientos con anticuerpos monoclonales, y se están cribando fármacos con posible eficacia para tratar el nuevo coronavirus.
Diego Ramiro (IEGD-CSIC) es demógrafo y dirige tres proyectos para evaluar el impacto de la pandemia de la covid-19 en las residencias de personas mayores.
Iñaki Comas (IBV-CSIC) es biólogo y experto en genómica. Colidera un proyecto de epidemiología genómica sobre la evolución del SARS-CoV-2 en España. Su equipo ha observado que hubo múltiples introducciones del SARS-CoV-2 en España, pero que solo unas pocas ocasionaron un gran número de contagios.

15 mar 2021

El CSIC publica en abierto dos Libros Blancos con los desafíos científicos de la década sobre evolución y genómica.

Recogen el conocimiento actual y las futuras líneas de investigación sobre dos áreas temáticas estratégicas del organismo para 2030

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha publicado dos Libros Blancos que recogen los desafíos científicos de la próxima década para ampliar las fronteras del conocimiento sobre la evolución y la genómica. Los dos volúmenes se publican en inglés a través de Editorial CSIC y están disponibles en acceso abierto en la web Libros.csic.es.

Se trata de las dos primeras entregas de los 14 Libros Blancos del CSIC que recogen las temáticas estratégicas del organismo para enfocar la investigación hacia los grandes retos de la próxima década en las áreas de la biología, la salud, el cerebro, la energía, el espacio, el cambio climático y la sociedad global, entre otros. El resto de títulos de la colección, coordinada por Jesús Marco, vicepresidente de Investigación Científica y Técnica, y Victoria Moreno-Arribas, vicepresidenta adjunta de Áreas Científico-Técnicas, se irán publicando en los próximos meses.

El Libro Blanco Origins, (Co)Evolution, Diversity & Synthesis of Life, coordinado por los investigadores Paola Bovolenta, Miguel Manzanares y Javier Buceta, aborda uno de los mayores retos de la ciencia: la aparición de la vida y su diversificación hasta la exuberancia biológica actual. Adentrarse en los orígenes de la vida en la Tierra supone remontarse a un pasado lejano donde la biología se combina con la geología y la química. El motor de este proceso es la evolución; desentrañar este mecanismo dará las claves sobre el origen de la vida y sobre los mecanismos moleculares que operan en los seres vivos y cómo cambian a través del tiempo. “Nada tiene sentido en biología, sino a la luz de la evolución”, afirmó Theodosius Dobzhansky en 1963. Cuando se comprendan estos mecanismos se estará en disposición de combinar sus piezas de formas novedosas, abriendo el camino hacia la biología sintética. Este volumen resume el conocimiento actual sobre esta área y las futuras líneas de investigación.

El Libro Blanco Genome & Epigenetics, coordinado por los investigadores Lluís Montoliu José y Álvaro Rada Iglesias, resume los últimos logros en la investigación para desentrañar el manual de instrucciones de los seres vivos: el genoma. El avance acelerado de las últimas décadas en la secuenciación de cientos de organismos vivos augura que cuando toda esa información se descifre se estará en disposición de escudriñar los secretos moleculares de la vida y, especialmente, se podrán conocer las bases moleculares de las enfermedades humanas. Explorar el genoma es fundamental tanto para comprender las secuencias genéticas no codificantes, que podrían desempeñar funciones regulatorias, como para conocer las modificaciones epigenéticas, que son las que alteran la expresión y actividad de los genes sin cambiar las secuencias de ADN. Las nuevas tecnologías de edición genética y de otras herramientas ómicas han potenciado la compresión de la función del genoma. Los investigadores están en una posición inédita para secuenciar, analizar y modificar genomas y, por lo tanto, para mejorar la salud y la vida del planeta.

Los 14 Libros Blancos del CSIC son el resultado de la colaboración de cerca de 1.100 investigadores de más de 100 centros de investigación del CSIC y de otras instituciones, como organismos públicos de investigación y universidades. Todos coinciden en la necesidad de una aproximación multidisciplinar y en el impulso de la investigación colaborativa para desarrollar proyectos ambiciosos centrados en retos concretos. Los 14 Libros Blancos, coordinados desde la Vicepresidencia de Investigación Científica y Técnica, tienen el objetivo de servir como marco de referencia para el desarrollo de la estrategia científica de la institución y proporcionan un repaso a la investigación en marcha en el CSIC. Finalmente, constituyen una visión global de los desafíos científicos clave de la próxima década.  

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