FꓤANCISCO JAVIER ЯODRÍGUEZ AMOЯÍN

Anekdotas o lapsus na razón.

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4 oct 2020

Ayuntamiento de Madrid: otra humillación a las víctimas del franquismo

Fundación 1º de Mayo/Ramón Górriz y José Babiano

El ayuntamiento ha aprobado la retirada de las calles a nombre de Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero

Como es conocido, el pleno del Ayuntamiento de Madrid del pasado 28 de octubre aprobó con los votos de PP, Ciudadanos y Vox una resolución destinada a eliminar del callejero de la capital los nombres de los dirigentes históricos socialistas Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto. La propuesta de resolución, de deficiente sintaxis, vino de la mano del grupo de extrema derecha y fue defendida en el pleno por su concejal Javier Ortega Smith. Ortega Smith cuenta en su haber con una sucinta pero laudatoria obra de Falange, el partido fascista español por excelencia y de su fundador, José Antonio Primo de Rivera. La fecha de aprobación de la resolución no es una mera casualidad. Se produce un par de semanas después de la aprobación en el Consejo de Ministros del Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática contra el que han apuntado sus baterías la derecha mediática.

Estatua de Francisco Largo Caballero en el Paseo de la Castellana de Madrid, junto a los Nuevos Ministerios. EFE
Estatua de Francisco Largo Caballero en el Paseo de la Castellana de Madrid, junto a los Nuevos Ministerios. EFE

Como ya han dado cumplida cuenta los medios de comunicación la resolución se sustenta en un cúmulo de falsedades y manipulaciones sobre la II República y la Guerra Civil plagiadas de la literatura histórica franquista y que repiten los historiadores aficionados negacionistas. Al PP y a Ciudadanos se les ocurrió la idea, que gustosamente aceptó Vox, de fundamentar la resolución en el artículo 15 de la llamada Ley de Memoria Histórica; es decir, la Ley 52/2007. Han tenido que retorcerla porque ese artículo se refiere a la exaltación de la sublevación de 1936, de la guerra y la represión durante la dictadura. Desde ese punto de vista la resolución es ilegal.

Por supuesto, la resolución municipal pasa por alto el hecho de que tanto Prieto como Largo Caballero fueron ministros y en el segundo caso también presidente del Gobierno de la República. Se trata, por lo tanto, de altos dignatarios de un régimen legal y legítimo. Y no sólo eso, sino que los crímenes atribuidos son pura invención.

A la derecha franquista le gusta decir que la guerra civil tuvo su origen en un supuesto golpe de estado en octubre de 1934, en lugar de en un golpe militar con planes de exterminio. Lo cierto es que ni Largo Caballero ni Prieto perpetraron golpe de estado alguno en octubre de 1934. Lo que hicieron fue convocar una huelga general. De hecho, a Largo Caballero le detuvo la policía en su propio domicilio.

Largo Caballero fue ministro de Trabajo entre 1931 y 1933, desplegando una amplia labor legislativa en materia sociolaboral. Hasta tal punto que académicamente se considera que fue en ese momento cuando surgió el Derecho del Trabajo en España. Ya en la guerra nada tuvo que ver con el orden público en Madrid, que estaba en manos del poder local. En cambio, fue labor fundamental suya la restitución del Estado republicano frente a la multiplicidad de poderes surgidos como respuesta al golpe de estado. Multiplicidad de poderes y también violencia política en la retaguardia republicana que no puede entenderse con las gafas del presente, sino en su contexto. Un contexto en el que a buena parte de los trabajadores y de los campesinos pobres les dio por pensar que el combate contra el fascismo iba parejo con la lucha por un nuevo orden social de carácter emancipatorio.

Tanto Indalecio Prieto como Largo Caballero murieron en el exilio, huyendo de una muerte segura en manos de los vencedores. Largo Caballero, además, pasó por los campos de concentración nazis. De manera que el Ayuntamiento al posicionarse contra una victima de los campos nazis se posiciona con los victimarios.

A los partidos que conforman la mayoría de la corporación madrileña todo esto les da igual. No es que en la argumentación de la resolución haya errores sobre la historia, como se ha dicho estos días. Más bien es que la derecha y la extrema derecha siguen leyendo el pasado en términos de victoria. En todo caso, la resolución ha de pasar por Junta de Gobierno donde ha de fundamentarse debidamente, si no se quiere incurrir en ilegalidad.

Por otro lado, la resolución municipal destinada a eliminar a Largo Caballero y a Prieto cuenta con antecedentes. Martínez Almeida ya eliminó la estela conmemorativa con los nombres de los más de dos mil madrileños fusilados en las tapias del cementerio del Este después de la guerra. Una humillación a las víctimas, bajo la argucia de que una parte de ellos fueron chekistas. Chekistas porque así lo determinaron una serie de consejos de guerra franquistas ilegales e ilegítimos, cuyas actuaciones y sentencias serán anuladas próximamente por la Ley de Memoria Democrática. Tampoco la resolución sobre la expulsión de Largo Caballero y Prieto será la última humillación a las víctimas del franquismo porque la derecha y la extrema derecha están cambiando su posición: del “no hay que remover el pasado para no reabrir heridas” han pasado a disputar en el campo de la memoria histórica con su propio enfoque filofranquista.

Martínez Almeida necesita sentir la suficiente presión social como para evitar llevar a efecto la ignominiosa resolución del pasado 28 de septiembre. Es una batalla que le corresponde ante todo a las asociaciones de víctimas y al movimiento memorialista en su conjunto. Sabemos que existen sensibilidades y preocupaciones diversas, pero el ataque del Ayuntamiento, que, como decimos, no será el último, afecta a todas las víctimas y a la totalidad del memorialismo. Se necesita torcer el rumbo de revisionismo histórico emprendido por la corporación municipal madrileña.

En este contexto, la iniciativa del Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática significa una importante movilización política. Hace falta ahora una movilización social para conjurar las amenazas de revisionismo histórico y llevar a buen puerto una norma que garantice, por fin, verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición para las víctimas de los crímenes del franquismo.

4 oct 2019

Petición de quitar los méritos a Billy el Niño por torturador

Change.org
Se ha promovido una campaña para retirar las medallas que tiene González Pacheco, torturador de la Brigada Político Social durante los años 70
https://www.change.org/p/sanchezcastejon-que-le-retiren-la-medalla-al-torturador-billy-el-ni%C3%B1o

Que le retiren la medalla al torturador Billy El Niño




cristina fallarás ha iniciado esta petición dirigida a Pedro Sanchez (Presidente del Gobierno) y
Una medalla más. Y ya son cinco. El Estado español sigue premiando hoy y pagando de sus presupuestos a un señor que torturó a hombres y mujeres que luchaban por la democracia y la libertad, y que participó en el terror de la dictadura franquista.
El 18 de junio de 2018 se entregaron al Ministerio de Interior más de 263.000 firmas. En este momento, los firmantes ya superan las 330.000 personas. El ministro Fernando Grande-Marlaska hizo caso omiso y acaba de afirmar que su intención es retirarlas, pero que necesita “un Gobierno estable”.
En vista de que es posible incluso exhumar al dictador Francisco Franco, nos preguntamos por qué no ha resultado factible retirarle las medallas al torturador. Y por lo tanto, REITERAMOS nuestra petición para que se le retiren antes de las Elecciones Generales a celebrar antes del 10 de noviembre de 2019. Si no es necesario “un Gobierno estable” para levantar la losa del Valle de los Caídos, cuánto menos para retirar unas condecoraciones salpicadas de sangre y horror.
Consideramos que sería una buena muestra de que la exhumación de los restos de Franco no es el final de un camino, sino el principio.
A Lidia Falcón, Billy el niño mientras le torturaba le dijo: “Ya no parirás más, puta”. A Rosa María García le llevaron a recorrer Madrid para reconocer pisos francos y le utilizaron de escudo humano. A Jesús Rodríguez, sin mediar palabra, le golpearon en los genitales. A Chato Galante le golpeó con la culata de una pistola y le dijo: “Ya puedes decir por ahí que te ha abierto la cabeza Billy el Niño”. A Willy Meyer le hizo una falsa ejecución tras encañonarle con una pistola.
Ese es parte del currículum conocido de Antonio González Pacheco, más conocido como Billy el Niño, un antiguo miembro de la policía franquista y que además de inspector del Cuerpo Superior de Policía fue torturador durante la Transición. Pero en ese currículum también cuenta con una condecoración al mérito policial que le fue otorgada en 1977 y que le supone un incremento en un 15% de su pensión. En total son cinco medallas –la última concedida por el ejército en 1977– concedidas en los años 1972, 1977, 1980 y 1982.
Este asunto llegó al Congreso de los Diputados en la Sesión de Control al Gobierno el 30 de mayo de 2018, y el que entonces era ministro del Interior Juan Ignacio Zoido aseguraba que nadie le había pedido que le fuera retirada esa condecoración. «No parece que haya justificación legal para hacerlo”, añadió. Esta información es totalmente falsa. Como contaba aquí el diario Público, el pasado 10 de mayo la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ya solicitó, tras conocer que el torturador cobraba una pensión extra desde 1977, que le fuera retirada.
Cientos de víctimas han relatado los tormentos a los que les sometió. Su caso supone un ejemplo de cómo España no juzga los delitos del Franquismo, pese a las reiteradas exigencias de la ONU. Ha llegado el momento de decir basta. No podemos esperar más.
Por eso te pedimos que te sumes a esta petición, para exigir al presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez que retire cualquier tipo de condecoración y compensación que tenga en su haber Billy el Niño.
Si conseguimos que miles de personas se sumen a este grito unánime en favor de las víctimas, ni el ya exministro Zoido ni ningún otro político podrán decir que nadie lo ha pedido.

¡No os importe matar!

La policía armada recibió esta orden el 8 de julio de 1978, en plenas fiestas de San Fermín. Sabino Cuadra relata pormenorizadamente los hechos y el contexto político y social de ese ataque feroz contra aquellos y aquellas que disfrutaban las fiestas, así como el asesinato de Germán Rodríguez. Fundamental para entender la «beatificada» transición y sus mentiras.

 
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