FꓤANCISCO JAVIER ЯODRÍGUEZ AMOЯÍN

Anekdotas o lapsus na razón.

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6 oct 2020

El juzgado sobresee y archiva de nuevo la querella por los sucesos de Sanfermines 1978

diario de noticias

La querella interpuesta hace casi 2 años ha sido sobreseída al entender la juez que concurre “cosa juzgada”.

La querella interpuesta hace ya casi dos años por Sanfermines-78: Gogoan!, familiares de Germán Rodríguez, varias personas heridas en aquellos sucesos, la Federación de Peñas de Iruñea, el Ayuntamiento de Pamplona-Iruñea y apoyada por el propio Parlamento de Navarra, ha sido sobreseida por entender la titular del Juzgado n.º 5 de Pamplona que concurre “cosa juzgada, atendiendo a que los hechos objeto de denuncia fueron objeto de otros procedimientos con anterioridad”.

Ofrenda floral en homenaje a Germán Rodríguez, en julio de este año. Ofrenda floral en homenaje a Germán Rodríguez, en julio de este año. Javier Bergasa

https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/sociedad/2020/10/06/juzgado-sobresee-archiva-nuevo-querella/1084133.html

Sanfermines-78: Gogoan! ha expuesto en una nota que casi40 años después de que la Justicia “mirara hacia otro lado y afirmase que no procedía juzgar a policía alguno, por no poderse determinar su responsabilidad en aquella criminal agresión, el Juzgado n.º 5 ha hecho un corta y pega de aquellos autos de archivo y ha repetido lo que entonces nos dijeron”.

Miembros de la plataforma Sanfermines 78 Gogoan! Foto: OSKAR MONTERO Reduce tu próxima factura de luz y gas Así ahorran los españoles hasta 400 € al año en su factura de luz y gas. Comprueba en menos de 1 minuto qué compañía es la mejor para tu hogar y deja de pagar de más Patrocinado por Confianzayahorro.com

Después de más de veinte meses en los que el Juzgado no ha practicado diligencia alguna tendente a revisar lo entonces actuado, “la Justicia vuelve a dar un bofetón a la ciudadanía navarra y dice que lo que vieron 20.000 mil personas en la plaza de toros y presenciaron decenas de testigos que afirmaron que Germán Rodríguez fue asesinado por la Policia, solamente existió en su imaginación”.

“En este sentido, nuestra discrepancia con la resolución judicial de sobreseimiento y archivo es total. En primer lugar, porque, tal como ha señalado el Tribunal Supremo, nada impide a un tribunal investigar los hechos cuando otro anterior se ha negado a ello y existan nuevas pruebas, como es el caso. Y en segundo término, porque la aplicación del Derecho Internacional a los crímenes de lesa humanidad es preeminente y exigible, exista o no tipificación propia en la legislación española. Por estas razones, en los próximos días interpondremos el pertinente recurso de apelación contra la resolución dictada”, indica SF78.

“La Justicia española, dispuesta a juzgar los crímenes de lesa humanidad siempre que estos sean cometidos en otros países (Chile: Pinochet; Argentina: Scilingo; El Salvador: Montano…), pero no en el propio, sigue siendo reacia y, en última instancia, cómplice, a la hora de perseguir y juzgar los crímenes contra la humanidad cometidos por el franquismo, en los que se enmarcan los sucesos de Sanfermines de 1978, y otros similares como los de el 3 de marzo vitoriano, los crímenes de Montejurra, la semana negra madrileña, los asesinatos habidos durante la II Semana pro-amnistía, etc.”, continúa la asociación.

Sanfermines-78: gogoan! afirma que lo sucedido en aquellas fiestas no fue casual, sino que se trató de una intervención premeditada. “Un auténtico crimen de Estado incubado en el marco de la Policía y el Ministerio del Interior, cuyo responsable político principal fue el entonces ministro Martín Villa y el Gobierno de UCD”.

6 oct 2019

‘Esclavos de Franco’: viñetas para recordar a los presos de los campos de concentración de la dictadura

eldiario.es/Óscar Senar Canalís

Chesús Calvo recurre a la ficción en viñetas para contar la historia de los soldados republicanos hechos prisioneros y  forzados a trabajar para reducir sus condenas 

«Muchas empresas, con nombres y apellidos, se beneficiaron de esa mano de obra en la construcción de infraestructuras», recuerda Quique Gómez, de la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica de Aragónhttps://www.eldiario.es/aragon/cultura/Esclavos-Franco-recordar-concentracion-franquistas_0_948405971.html

Chesús Calvo, con su cómic 'Esclavos de Franco'.

Chesús Calvo, con su cómic ‘Esclavos de Franco’. Juan Manzanara / Zaragoza

«En el día de hoy, cautivo y desarmado…». Esa es la señal para que Julián, un soldado republicano, se lance a la huida y trate de cruzar el Pirineo aragonés hacia Francia. No llegará muy lejos: es apresado y conducido a un campo de prisioneros franquista, donde permanece cautivo bajo el sistema del denominado Patronato para la redención de penas. ¿Su delito? Haber sido combatiente por la legalidad republicana y ser «hijo de republicano». Así arranca ‘Esclavos de Franco’ (GP Ediciones), un cómic con el que el dibujante Chesús Calvo se ha propuesto «mostrar una parte de nuestra historia que mucha gente aún desconoce».

En su seminal trabajo ‘Cautivos’, el historiador zaragozano Javier Rodrigo escribe que bajo el epígrafe de «campos de concentración» franquistas se establecieron «las más variadas formas de reclusión temporal, ilegal y arbitraria», en un modelo indefinido que fue variando conforme avanzó la guerra y luego la posguerra. Con todo, en sus distintas formas tuvieron en común «una misma función social: la de humillar, encuadrar, clasificar, represaliar la disidencia».

Con ese fin, ya desde 1937, los soldados republicanos que no fueron directamente ejecutados sumariamente ni reincorporados, tras comprobar su idoneidad ideológica, al bando sublevado, aquellos que se quedaron en una «zona intermedia», empezaron a ser destinados a realizar trabajos forzosos para pagar su -a ojos del nuevo régimen- culpa.

«Vi un reportaje en televisión sobre el tema y me impresionó cómo el Franquismo usó a presos para construir carreteras, pantanos… y también el Valle de los Caídos, ahora tan de actualidad», cuenta Chesús Calvo. Con esto en mente, y tras documentarse, trazó una historia en la que imagina a un soldado cualquiera «como vehículo para contar la historia». Del mismo modo, opta por no situar la acción en ningún campo de prisioneros concreto, si bien «la principal referencia fue el de Miranda de Ebro».

El frío, el hambre, el adoctrinamiento, el miedo constante, la enfermedad, las penurias del trabajo… ‘Esclavos de Franco’ muestra las penalidades por las que pasaron los cautivos del régimen. Sin embargo, lejos de pretender ceñirse a los detalles históricos, Chesús Calvo explica que su afán con ‘Esclavos de Franco’ ha sido «remarcar cómo la guerra abocó a personas normales, no héroes, a vestirse de uniforme, empuñar un fusil y matar a desconocidos». «Nunca olvidamos nuestro primer muerto… Es imposible. El problema es cuando te acostumbras a disparar… y a matar», le confiesa un compañero de barracón al protagonista.

Viñeta de 'Esclavos de Franco', de Chesús Calvo.

Viñeta de ‘Esclavos de Franco’, de Chesús Calvo. GP Ediciones

«Pacto de silencio»

Quique Gómez, de la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón, firma el prólogo de la obra. Al otro lado del teléfono, recuerda que «los campos de trabajo vinieron tras los campos de concentración; tras eliminar a los elementos que consideraban ‘peligrosos’, empiezan a pensar con un criterio economicista: había que reconstruir el país que habían dejado destrozado, y quién mejor que los ‘rojos'».

Para Gómez, una de las explicaciones al «pacto de silencio de la Transición», que también rodeó a estos pelotones de trabajo forzoso, fue que «muchas empresas, con nombres y apellidos, se beneficiaron de esa mano de obra en la construcción de infraestructuras, en un modelo que se prolongó más allá del fin de la II Guerra Mundial; si eso se hubiera revisado hubiera llevado a reclamaciones de gran importancia». «No se puede olvidar esto, porque formó también parte de la represión económica», apunta.

Medio millón de vencidos

Cerca de medio millón de vencidos pasaron por un centenar largo de campos de concentración, según los datos que reunió Javier Rodrigo en ‘Cautivos’ -un libro al que luego han seguido otros, como ‘Los campos de concentración de Franco‘, del periodista Carlos Hernández-. Rodrigo explica en esta obra que «sólo el cierre de Miranda de Ebro [en 1947] puso fin al modelo franquista de campos», pero también señala que «eso no significó ni el fin de los trabajos forzosos en España, ni tan siquiera el fin de recintos y campos que bien podemos denominar de trabajo, como los habilitados por Regiones Devastadas, Colonias Penitenciarias y Destacamentos Penales».

Un ejemplo de esto último es la construcción del pueblo nuevo de Belchite, de la que se encargaron los trabajadores concentrados en los barracones de ‘Rusia‘, así llamados porque allí vivían ‘rojos’.

Rodrigo, en las conclusiones de ‘Cautivos’, apunta que «las consecuencias de la larga duracion del sistema concentracionario franquista fueron la interiorización de sus valores por parte de los internos. No tanto de los explícitos, como la reeducación política y moral, sino sobre todo de los implícitos. El miedo, el silencio, la delación. Valores sobre los que se sustentó la dictadura militar de Franco durante cuarenta años de exclusión y olvido».

 
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