FꓤANCISCO JAVIER ЯODRÍGUEZ AMOЯÍN

Anekdotas o lapsus na razón.

30 abr 2018

La memoria de la División Azul

Blog Verdad, Justicia y Reparación en Público

http://bit.ly/2HCNPb8

Por Jesús Rodríguez Barrio, miembro de La Comuna.
El pasado día 6 de abril, una juez de Madrid ha paralizado el cambio en el nombre de la calle “Caídos de la División Azul” que había promovido el Ayuntamiento de Madrid en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. El argumento principal de la sentencia es que la División Azul no tuvo relación alguna con la guerra civil ni con la dictadura franquista puesto que fue una unidad militar de voluntarios creada con la exclusiva finalidad de luchar contra el comunismo soviético. Veamos la cuestión.
Es un hecho establecido desde hace mucho tiempo por la historiografía de la Segunda Guerra Mundial (cada vez más abundante y documentada) que la campaña de Hitler en el Frente Oriental tenía principalmente como objetivo la conquista de un “Espacio Vital” (Lebensraum) en la Europa Central y Oriental. Según palabras del historiador inglés Anthony Beevor (Historia de la Segunda Guerra Mundial, p. 591): “El Plan General del Este (Generalplan Ost) postulaba un imperio alemán que llegaba hasta los Urales, con autopistas que unían las nuevas ciudades, poblaciones satélites y aldeas y granjas modelo habitadas por colonos armados, mientras que los Untermenschen (infrahumanos), reducidos a la condición de ilotas habrían estado obligados a trabajar la tierra”. Es decir: para su puesta en práctica, ese plan requería la eliminación de una parte importante de la población de los territorios conquistados, que serían sustituida por los colonos de la raza superior, mientras que el resto de los habitantes serían reducidos a la condición de esclavos.
La primera ocasión para la puesta en práctica de dicho plan se presentó cuando la ciudad de Leningrado (la segunda en importancia de la Unión Soviética) fue cercada por la Whermacht. El Grupo de Ejércitos Norte, al mando del mariscal Ritter Von Leeb, completó el cerco de la ciudad en los primeros días del mes de septiembre de 1941. Según palabras recogidas en un memorándum del teniente general Walter Warlimont (miembro del estado mayor de operaciones de Hitler) y citadas por el historiador inglés Alan Wykes (El Sitio de Leningrado, p. 64) el objetivo del asedio era: “Cerrar a Leningrado herméticamente, debilitarla después por el terror (p. ej., ataques aéreos y de artillería) y el hambre. En primavera ocuparemos la ciudad, deportaremos a los supervivientes al interior de Rusia y arrasaremos el lugar con explosivos de gran potencia”.
En esta “noble” empresa participaron los voluntarios españoles (principalmente fascistas) que formaban parte de la 250 división de infantería de la Whermacht, popularmente conocida en España como la División Azul. Y se aplicaron en ella con notable eficiencia, tanto que, como recoge Beevor en su ya citada obra (p. 573), tuvieron una intervención decisiva (a costa de grandes pérdidas) para evitar que el Ejército Rojo completase la liberación de la ciudad en la primavera de 1943. Como consecuencia de ello las 85 piezas de artillería pesada que, desde el principio del asedio, habían machacado a la población civil de Leningrado pudieron continuar haciéndolo durante diez meses más. La brillante actuación de la División Azul fue generosamente reconocida, con más de dos mil condecoraciones militares, por la Whermacht, incluyendo una cruz de caballero con hojas de roble (la más alta condecoración del ejército nazi) que el mismo Adolf Hitler entregó personalmente en Berlín al comandante de la división, el general Agustín Muñoz Grandes.
El asedio de Leningrado fue completamente levantado por el Ejército Rojo el 27 de enero de 1944. Los historiadores más solventes reconocen que fue una operación de exterminio a gran escala que causó la muerte a un millón y medio de civiles como consecuencia del hambre, el frío y los bombardeos aéreos y de artillería, cuyo objetivo principal era exterminar y aterrorizar a los habitantes de la ciudad.
Otro punto fuerte de la maquinaria de exterminio nazi fueron los Campos de Exterminio, situados todos ellos en la Europa Oriental. A diferencia de los otros campos de concentración, éstos no pretendían utilizar el trabajo esclavo de los prisioneros. Su objetivo era, simplemente, el exterminio racial. Sus víctimas fueron, principalmente, miembros de los grupos de población considerados “inferiores” (en su mayor parte judíos) de la Europa Central y Oriental, incluyendo Polonia, Ucrania, Bielorrusia y la Rusia Europea, los territorios que debían constituir el imperio colonial nazi.
Treblinka, Maidanek, Sovibór, Chelmno, Belzec y Auschwitz-Birkenau son los nombres del horror. Solo en Treblinka y Auschwitz fueron exterminadas más de dos millones de personas. Todos estos campos fueron liberados por el Ejército Rojo en 1944 y 1945. El mismo ejército contra el que lucharon los voluntarios españoles del ejército nazi contribuyendo, de forma objetiva, a prolongar la duración del horror.
Los familiares y descendientes de los voluntarios españoles que murieron combatiendo en la División Azul tienen el incuestionable derecho humano de recordar y honrar, de forma privada, la memoria de sus antepasados. Pero en una sociedad democrática la memoria pública debe de estar reservada a las personas o colectivos que han contribuido, de alguna manera, al progreso y el bienestar de la humanidad. Y este no es el caso.
Porque no importa cuales fueran las motivaciones subjetivas de aquellos voluntarios, ni siquiera las que pudieran tener sus dirigentes. El hecho objetivo e incuestionable es que formaron parte de una maquinaria militar al servicio de un proyecto de conquista colonial y exterminio y esclavitud racial (que eso, y no otra cosa, fue la campaña militar de Hitler en el Frente Oriental) en el cual el dictador Franco también colaboró enviando una fuerza militar en apoyo del ejército nazi como agradecimiento a la imprescindible ayuda que había recibido de Hitler durante la guerra civil española.
El mantenimiento de cualquier símbolo público en honor de su memoria es una ofensa para las víctimas del franquismo, para las víctimas del nazismo, para todos los españoles que lucharon por la libertad en aquellos años terribles y para todos los defensores de los derechos humanos en el mundo, que no pueden entender cómo, a día de hoy, una división militar de voluntarios del ejército nazi puede tener dedicada una calle en la capital de España. Algo inimaginable en cualquier país democrático de la Europa Occidental con la que constantemente pretenden homologarse los políticos del régimen que nos gobierna.

28 abr 2018

'Verdugos impunes': El franquismo, una violencia política estructural.

VERDUGOS IMPUNES
El franquismo y la violación sistémica de los derechos humanos
JOSÉ BABIANO , GUTMARO GÓMEZ , ANTONIO MÍGUEZ , JAVIER TÉBAR.

Este libro surge de la petición de la Coordinadora de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del franquismo (CEAQUA) a los cuatro autores para que elaboraran un informe pericial de contexto de cara a la presentación de nuevas querellas contra los delitos del franquismo que siguen impunes hoy día.
En Verdugos Impunes se ponen negro sobre blanco los hechos históricos que atestiguan que el franquismo atentó contra los derechos humanos de los ciudadanos del estado español de forma metódica y sistemática. Y lo hizo creando estructuras estatales para ello, modificando la legislación vigente y contando con la colaboración de las fuerzas policiales, las clases dirigentes y el estamento eclesiástico.
«Sobre todos sus enemigos, Franco desplegó el terror con carácter masivo y sistemático durante la guerra y la larga postguerra. De manera que el terror fue un carácter fundacional del régimen. El franquismo fue un régimen antiliberal y antiobrero que, más allá de la retórica de las denominadas leyes fundamentales, eliminó los derechos políticos, civiles, sociales, económicos y culturales en una sistemática vulneración de los derechos humanos.» (de la Introducción)
 http://pasadopresente.com/component/booklibraries/bookdetails/2018-02-14-09-52-24

En elnacional.cat
Cuatro profesores de historia de diferentes universidades, José Babiano, Gutmaro Gómez, Antonio Míguez y Javier Tébar, se han reunido para hacer un análisis, documentado y sistemático, sobre la represión franquista: Verdugos impunes. El franquismo y la violación sistémica de los derechos humanos, que ahora publica una editorial que darrerament ha consolidado su posición en el campo de los estudios históricos: Pasado & Presente. La conclusión más importante de esta obra es que la represión franquista no fue un elemento aislado del régimen, llevado a cabo por individuos fuera de control, sino que la violación de derechos humanos fue un elemento básico de la política franquista, organizado y sistematizado desde la misma cúpula del régimen. El franquismo, como tal, no podía sobrevivir sin represión.

Desapasionado

Verdugos impunes es un libro que ahorra la vertiente humana, la más punzante, de la represión. Hay pocos testimonios de fusilados, de torturados, de violadas... En esta obra encontraremos, sobre todo, leyes, decretos, decisiones de Consejos de Ministros, instrucciones de las autoridades policiales... Los cuatro autores recogen un volumen impresionante de material burocrático relativo a la represión que deja bien clara la implicación global de las autoridades franquista en una práctica de aplastamiento sistemático del enemigo mediante la supresión de las libertades, las multas, las expropiaciones, el encarcelamiento, la tortura, la pena de muerte... En esta obra breve, pero contundente, se demuestra sobradamente que los abusos contra los derechos humanos fueron un componente estructural del régimen franquista, y no la práctica aislada y fuera de control de algunos particulares.

Vencedores y vencidos

Los autores demuestran que desde julio de 1936, los golpistas estaban dispuesto al exterminio de los "enemigos de España", una denominación difusa que agrupaba catalanistas, republicanos, anticlericales, sindicalistas, homosexuales, feministas, masones... Los bandos de guerra ya suponían una limitación de los derechos de los no afectos al régimen, y eso se iría consolidando con el tiempo, aunque se intentó esconder los orígenes fascistas del sistema con el bautizo del régimen como "democracia orgánica". La finalidad del franquismo fue, siempre, eliminar todo tipo de disidencia, y por eso no sólo se recortaron derechos civiles, como la libertad de reunión o de expresión, sino también derechos lingüísticos, el matrimonio civil, la libertad de circulación, los derechos de la mujer...

40 años de represión

Lo que a menudo ha sorprendido más a los especialistas en historia es la larga duración de la represión iniciada durante la guerra civil. Hasta 1969 no se decretó la amnistía por los "crímenes" de la guerra civil. Los autores de estos obra explican que la represión constituye la base del régimen franquista. No se puede entender su supervivencia sin la gigantesca maquinaria de terror puesta en marcha en el mismo momento del estallido del conflicto... En realidad, el sistema de represión, después de la guerra, en vez de reducirse, lo que hace es perfeccionarse. La violencia engendra una legislación violenta para convertirse "en violencia de derecho". Y esta violencia se selló con la amnistía del 77, que protegía específicamente a los verdugos. Y esta amnistía es uno de los puntales de la transición que, de otra manera, con toda probabilidad, no hubiera podido avanzar.

Hechos, hechos y hechos

Más de 600.000 procesados por tribunales militares, 31.000 niños de los vencidos tutelados por el Estado, 5.000 españoles muertos en los campos de concentración nazis ante la pasividad del régimen, centenares de muertes por acciones policiales, torturas de forma cotidiana... Este libro constituye una magnífica síntesis, completa y contrastada, de las prácticas represivas del régimen franquista. Verdugos impunes nos facilita un auténtico alud de cifras, que dejan clara la vertiente represiva del régimen. Sólo al fin de este sumario de crímenes, frío e impecable, los autores toman posición, y lo hacen, claramente, en contra de la impunidad facilitada, según ellos, no tanto por la Ley de Amnistía, sino por la interpretación que hace de ella la judicatura. Par los cuatro historiadores, hay un "vacío ético" derivado del vacío legal. Y concluyen que si España no se plantea ni siquiera si es necesaria una revisión a fondo de la Ley de Amnistía, es que no ha asumido su pasado como lo han hecho los otros países europeos.

https://www.elnacional.cat/es/cultura-ideas-artes/verdugos-impunes-franquismo-violencia-politica_250959_102.html

24 abr 2018

Nueva presentación del libro “Verdugos impunes” en Madrid

El miércoles 25 de abril se realizará una presentación en los locales de CCOO Madrid de la calle Lope de Vega, en la “Sala Trece Rosas”, a las 17,30 horas con la presencia de algunos de los autores del libro, José Babiano y Gutmaro Gómez, y la presentación a cargo de Cristina Almeida.

 

23 abr 2018

Elgeta recrea en sus calles la brutalidad del régimen franquista

Público/Danilo Albín

http://bit.ly/2vE9U3x

La localidad de Gipuzkoa ofrece un sentido homenaje a las vecinas y vecinos que sufrieron los crímenes de la dictadura. Se trata del mismo municipio que estuvo a punto de abrir una grieta en el muro de la impunidad.

La celebración de los verdugos duró 48 horas. Su reino, 40 años. Cuando las tropas franquistas lograron entrar en la pequeña localidad de Elgeta (Gipuzkoa), los mandos dieron dos días de “asueto” a sus soldados. Querían que descansaran y festejaran. Lo hicieron matando a personas desarmadas y violando a niñas. Aquellas 48 horas se hicieron eternas. La impunidad de las bestias, también.

Este domingo, Elgeta viajó al pasado. Sus calles volvieron a ser pisadas por tipos que lanzaban soflamas fascistas. Niñas y niños volvieron a arrastrar maletas, buscando una salida del infierno. Del paraíso del diablo. De muchos diablos. Por ejemplo, de los seres sin alma ni estómago que entraron a casa de Anttoni Tellería. Tenía 14 años. La violaron hasta cansarse. Su padre quiso impedirlo, así que lo mataron frente a la niña. Hubo más disparos: aquella fiesta de sangre incluyó también el asesinato de su madre. Todo delante de Anttoni. Todo ante sus ojos. Sus aterrorizados ojos.

Su pesadilla acaba de ser recreada ante la mirada impávida de cientos de personas. En el marco de sus actos de homenaje a las víctimas del franquismo, la localidad de Elgeta ha realizado una inédita recreación sobre la caída del pueblo, la entrada de los franquistas y la instauración del miedo como política de estado durante 40 años. Casi nada.

Los vecinos contemplan la representación en las calles de Elgeta. / Danilo AlbinLos vecinos contemplan la representación en las calles de Elgeta. / Danilo Albin

En el teatro callejero han tomado parte unas 90 personas. “Esta vez no queríamos representar solamente la batalla desde un punto de vista tan bélico o masculino, tal como hemos hecho durante los últimos años”, dice a Público el alcalde de este municipio, Iraitz Lazkano (EH Bildu). Se refiere así a las recreaciones de la batalla de Intxorta —monte que rodea a esta localidad y que se convirtió en un lugar clave de la resistencia antifranquista vasca— realizadas a partir de 2013 y en la que cada año participaron numerosas personas. Si otros años hubo explosiones y disparos entre trincheras, en esta ocasión ha habido rostros de vecinas y vecinos devorados por el miedo.

El reloj va a marcar la una del mediodía. Dicen que es primavera, pero aquí parece verano. 81 años atrás también era primavera, pero se volvió invierno. Los primeros en comprobarlo fueron los dueños de los caseríos que se encontraban situados a los pies de Intxorta. Ellos fueron los primeros que vieron bajar a los fascistas victoriosos, y también los que antes comprobaron sus ansias de sangre.

“La idea era demostrar lo que supuso la caída de Elgeta para quienes vivían en este pueblo”

Tal como se relató en la dramatización realizada este domingo, en una de esas casas mataron a José Vicente Garay, un hombre que cometió el gravísimo delito de salir a la puerta de su vivienda para ver qué pasaba. Se encontró allí con cuatro jóvenes milicianos que se convertirían en sus compañeros de muerte. Los franquistas cogieron a Garay y a los chavales y los fusilaron. A los milicianos los enterraron debajo de un manzano, con la firme intención de que nunca, nadie, supiese de sus restos. Al dueño del caserío lo dejaron allí tirado: ni siquiera se tomaron la molestia de echarle tierra encima.

Con la entrada de los fascistas en el pueblo, sus calles se inundaron de horror. / Danilo AlbinCon la entrada de los fascistas en el pueblo, sus calles se inundaron de horror. / Danilo Albin

“El objetivo era homenajear a todas estas personas y, al mismo tiempo, mostrar las represalias que sufrió este pueblo. Aquí hubo muertes, fusilamientos y violaciones, pero nunca se había reflejado esa parte”, explica a Público Nerea Villa, la integrante de Intxorta 1937 que se ha encargado de preparar hasta el último detalle de este acto. La dirección artística corrió a cargo de Rafa Herce, un actor vasco con varios años de experiencia en escenarios. Esta vez, sin embargo, le ha tocado dirigir a voluntarios en plena calle. “La idea era demostrar lo que supuso la caída de Elgeta para quienes vivían en este pueblo”, contó el director.

Los autores de la dramatización de este domingo no quisieron terminar la jornada con esos símbolos del horror, sino con la alegría que produjo una noticia largamente esperada: como punto final del acto, los participantes representaron el anuncio de la muerte del dictador Francisco Franco a través de los medios de comunicación de la época. Un anuncio recibido con gritos de esperanza y bailes de romería. No en vano, cuando se escuchó el “españoles, Franco ha muerto”, los espectadores rompieron en aplausos.

Con motivo de la puesta en escena, la bandera franquista ha vuelto a ondear en balcón del ayuntamiento. / Danilo AlbinCon motivo de la puesta en escena, la bandera franquista ha vuelto a ondear en balcón del ayuntamiento. / Danilo Albin

Homenaje a gudaris y milicianos

Un rato antes, los organizadores de esta jornada de memoria y reivindicación realizaron un acto de homenaje a los 234 gudaris y milicianos que murieronen este término municipal mientras defendían la libertad. Todos ellos cayeron bajo las balas del franquismo, y seguido llegó el infierno a Elgeta, ese mismo infierno que este domingo se ha representado en sus calles bajo la dirección de Herce y la coordinación de Villa.

Justicia o espejismo

Más allá del homenaje en sí mismo, los hechos recreados tienen un valor muy especial: a punto estuvieron de pasar el filtro de la impunidad y colarse en un juzgado. Ocurrió a finales del año pasado, cuando una jueza de la localidad de Bergara admitió a trámite la querella presentada por el ayuntamiento para esclarecer los crímenes franquistas. Entre ellos, la violación de Anttoni y el asesinato de sus padres. Sin embargo, la sensación de justicia duró muy poco: la magistrada que había admitido la denuncia estaba en esa plaza en calidad de sustituta, así que a las pocas semanas regresó a su puesto el juez titular y decretó el sobreseimiento de la causa. Fin del espejismo.

21 abr 2018

La nieta del ‘cazador de rojos’: “Mi abuelo era un represor franquista

Eldiario.es/Juan Miguel Baquero

En una novela la nieta de un cazador de exiliados españoles, Pedro Urraca, cuenta lo que ha descubierto de su abuelo

 

https://m.eldiario.es/sociedad/nieta-cazador-abuelo-represor-franquista_0_762224357.html

Loreto Urraca escribe una novela biográfica sobre su abuelo, Pedro Urraca, el espía de Franco que rastreó a Azaña y detuvo a Companys, luego ejecutado

Urraca era Unamuno como agente de la Gestapo nazi en colaboración con el régimen francés de Vichy y fue funcionario español en Bélgica hasta 1982

El libro Entre hienas es un ajuste de cuentas literario que sirve a la autora para curar fantasmas y para destapar las alcantarillas de la represión fascista II

 

Pedro Urraca (izquierda) junto a su mujer, Hélène, en la plaza de la Concordia de París (Francia).

 

Unamuno: agente E-8001 de la Gestapo. Bajo el seudónimo está Pedro Urraca, el agente franquista en la Francia ocupada por los nazis que detuvo al político catalán Lluís Companys antes de ser fusilado por el régimen, rastreó al que fuera presidente de la República Manuel Azaña y propició la captura del líder de la resistencia francesa, Jean Moulin. Su nieta, Loreto Urraca, siente “desprecio” por el cazador de rojos. Y ha escrito su historia en un ajuste de cuentas literario que destapa las alcantarillas de la represión de Franco.

Loreto Urraca Luque conoció a su abuelo con 18 años, en 1982. Antes apenas supo de él, hasta que el azar trajo a sus manos un recorte de prensa de un reportaje de El Paístitulado El cazador de rojos que contaba la verdadera identidad de Pedro Urraca Rendueles. Era el año 2008. Desde entonces bucea en archivos para trazar la huella criminal de su abuelo, retratado en la novela biográfica Entre hienas (Editorial Funambulista) que acaba de publicar.

La autora certifica con su trabajo la estrecha colaboración durante la Segunda Guerra Mundial entre el franquismo, la Alemania nazi de Adolf Hitler y la policía del régimen de Vichy en la Francia ocupada del mariscal Philippe Pétain. El trayecto existencial de Urraca sirve como ejemplo del auxilio entre los aliados fascistas y  Entre hienas arroja luz a la Memoria Histórica desde el aporte de una descendiente de franquistas.

Loreto Urraca, autora de ‘Entre hienas’.

“Desenterrando tu pasado te pongo en evidencia y expongo la magnitud de vuestros estragos”, escribe en una carta póstuma a su abuelo. “Mientras busco más datos para recomponer tu verdadera historia, intento recuperar del olvido a vuestras víctimas para así liberarme del lastre de tu infamia y poder seguir viviendo con dignidad”, continúa. Porque, como finiquita, “la culpa no se hereda, pero el daño está hecho, y el dolor y la vergüenza perduran”.

El policía que caza a Companys

Pedro Urraca era “un oscuro policía” dedicado a cazar a republicanos exiliados. Detuvo a Lluis Companys, el 13 de agosto de 1940. Condujo a la muerte al presidente de la Generalitat de Cataluña –fusilado el 15 de octubre– con su entrega a Franco en la frontera francesa. También siguió la pista, sin éxito, al presidente de la Segunda República entre 1936 y 1939, Manuel Azaña.

“Cuando lo conocí en Madrid no pensaba en esas ataduras del pasado, que no sabía, aunque los encuentros nunca fueron agradables, era como si intuyera algo”, cuenta Loreto Urraca a eldiario.es. Las historias del abuelo deslizaban un extraño rastro. “Hasta que en el año 2008 reconozco su fotografía en una noticia y a partir de ahí empecé a enterarme de quién había sido”, explica.

Foto de Lluis Companys cuando Pedro Urraca le entrega en Hendaya.

Durante años, Urraca persiguió a refugiados huidos tras la guerra civil española. Es el caso del ministro de la Gobernación, Julián Zugazagoitia, detenido en París y ejecutado en Madrid. Interrogó a otros como el expresidente del Consejo de Ministros, Manuel Portela, a Josep Tarradellas o al ministro de Justicia, Mariano Ansó. Además de las detenciones, los agentes franquistas despojaban a los republicanos de sus bienes y documentos, vaciaban sus cuentas corrientes e intentaban evitar que embarcaran rumbo a México camino del exilio.

“Mi abuelo era un represor franquista con una biografía muy potente”, dice Loreto. En la carta que dedica usa “la palabra desprecio” lanzada contra un momento en que el abuelo “quiere contarme sus memorias y yo quería marcar distancias”. Ahora el libro le sirve “como catarsis personal”, como un proceso “de aceptar, asumir y digerir” el vínculo atado a un apellido, Urraca, que pretende “limpiar de alguna manera”.

Redes contra la resistencia a los nazis

Pedro Urraca también lanzó sus redes sobre el director del Consejo Nacional de la Resistencia durante la ocupación de Francia por los ejércitos del Tercer Reich, Jean Moulin. Contribuyó a que la policía secreta de Hitler arrestara al enlace de Charles de Gaulle. Moulin acabo muriendo a causa de las torturas que sufrió.

Pasaporte de Pedro Urraca Rendueles en 1939.

Urraca también señaló a otros activistas internacionales como la pintora y resistente de origen judío Antoinette Sachs, a la que denunció ante la Gestapo. Por estos casos, y ya en la Francia liberada, el espía acabó denunciado por trabajar “con el enemigo” y condenado en rebeldía a la pena de muerte en 1948. Aunque logró sortear el destino huyendo a Bélgica, donde ejerció como funcionario del Estado español hasta el año 82 con una especie de oficio diplomático para investigar –en la práctica, seguir vigilando– a emigrantes.

“No es habitual que una descendiente de franquista cuente esta historia”, asume Loreto Urraca. “Nunca me planteé cuando empecé a escribir si era la primera o había otras personas haciendo algo similar”, dice. “En el proceso de investigación he conocido que en Francia y Alemania sí hay iniciativas de nietos” que convierten las memorias familiares en relatos literarios. En España, precisa, “no he encontrado a nadie, pero no sé si soy la única”.

Loreto define a Pedro “como un buen producto de su tiempo”. Un policía “que entró durante la República” y era “consecuente con su función sin plantearse la ética de las órdenes que le daban”. Alguien, subraya, “carente de ideales” con el único interés “no sólo de sobrevivir a las guerras por las que pasó sino de vivir bien”.

Los “desdichados que arrastran su derrota”

Urraca murió el 14 de septiembre de 1989. Había regresado a España tres años antes. Y conoció a su nieta el año que su país natal celebraba el Mundial de Fútbol. “Me debes que te rescate de la eterna noche en la que deberías haber permanecido”, apunta Loreto a su abuelo.

Foto de la ficha policial de Pedro Urraca Rendueles.

Por eso en Entre hienas pone sobre la mesa los secretos de un agente franquista en la Francia ocupada por los nazis. Con un trabajo documentado a través de expedientes, cartas y diarios con el que quiere “divulgar esa parte de la historia de España que deliberadamente se nos había ocultado”. Esas alcantarillas del franquismo en las que se movía libre y dispuesto el cazador de rojos.

En el libro revela detalles inéditos de la entrega de Companys y plantea una tesis diferente sobre la captura del jefe de la resistencia, Moulin. Antes, Loreto había puesto en marcha una página web titulada Pedro Urraca: Los ojos de Franco en Francia donde ha recopilado cientos de nombres de represaliados e investigados que aparecían en los informes que su abuelo, el policía franquista, enviaba desde París.”¿Había humanidad en ti?”, se pregunta. “¿Alguna vez sentiste compasión por aquellos ‘desdichados que arrastran su derrota por el mundo’, por usar tus propias palabras?”, narra Loreto Urraca, la nieta del criminal, la familiar de un franquista que tira de memoria para “descubrir la cara desconocida de la represión totalitaria”. Y para cerrar heridas, también, entre los descendientes de los victimarios.

19 abr 2018

La exhumación de los hermanos Lapeña en el Valle de los Caídos comenzará el próximo lunes

https://www.eldiario.es/sociedad/exhumacion-Lapena-comenzara-Valle-Caidos_0_762573793.html

Un oficio del Patrimonio Nacional informa del inicio de las “actuaciones preliminares” para exhumar los cuerpos de Manuel y Antonio Ramiro Lapeña

Es la primera exhumación que se ordena en el Valle de los Caídos

 

La exhumación del Valle de los Caídos, pendiente de la autorización de Patrimonio NacionalEl Valle de los Caídos en una imagen de archivo. EFE

 

Los peritos del Instituto Torroja de Ciencias de la Construcción arrancarán el próximo lunes los trabajos preliminares para proceder a la primera exhumación en el Valle de los Caídos con el objetivo de que los restos mortales de dos fusilados durante la Guerra Civil sean entregados a su nieta y reconocer así su derecho a una “digna sepultura”.

Así consta en un oficio de Patrimonio Nacional,  adelantado por la Cadena SER y al que ha accedido eldiario.es, dirigido al Prior Administrador de la Abadía de la San Cruz del Valle de los Caídos, Santiago Cantera. En él se informa del inicio de los tareas para ejecutar el auto dictado hace dos años por el Juzgado de primera Instancia número 2 de San Lorenzo de El Escorial que autorizó esta exhumación.

En concreto, el documento señala que los días 23 y 24 de marzo se realizarán “las actuaciones preliminares” pendientes por parte del Instituto Torroja de Ciencias de la Construcción, cuyos peritos son especialistas en arquitectura. Los restos mortales estarían en en los columbarios comprendidos entre el 2061 y 2069 de la cripta principal.

La exhumación tendrá lugar después de que hace dos años el juez José Manuel Delgado Seoane admitiera la petición de Purificación Lapeña respecto a su abuelo y su tío abuelo Manuel y Antonio Ramiro Lapeña Altabás.

Recientemente, el prior se comprometió a retirar el proceso contencioso-administrativo tramitado en la Audiencia Nacional que impedía las exhumaciones de víctimas de franquismo, avaladas por la Justicia.

Los hermanos Lapeña fueron fusilados en Calatayud en 1936 y trasladados al Valle de los Caídos, al entender que “el derecho a una sepultura digna está indisolublemente unido a la dignidad propia de todo ser humano, con independencia a la forma en la que falleció”.

El magistrado acordó que se inscribiera en un registro público que Manuel Lapeña, fundador de la CNT de Calatayud, desaparecido el 27 de julio de 1936 y con acta de defunción del 14 de agosto de ese año, fue fusilado por las autoridades en el barranco de La Bartolina y enterrado en una fosa común, “sin que conste juicio con condena a pena de muerte conforme legislación vigente en el momento de los hechos, con carácter legítimo”.

Y que su hermano Antonio Ramiro, tras ocultarse de las autoridades, se entregó en octubre de 1936, y fue fusilado el 20 de octubre de 1936 en la tapia del cementerio municipal de Calatayud, enterrándose sus restos en una fosa común, sin que tampoco conste juicio con condena a pena de muerte conforme legislación vigente en el momento de los hechos.

El juez consideró que existe una “alta probabilidad” de que los restos cadavéricos se encuentren en los columbarios comprendidos entre el 2061 y 2069 de la cripta principal, por lo que entiende que la “única forma de acreditarlo” es a través de la prueba de ADN.

El auto valoraba el criterio del Tribunal Supremo, la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la jurisdicción civil para defender que los familiares de las víctimas tienen derecho a pedir su identificación, regularizar su situación y darles una digna sepultura, lo que supone la entrega de los restos cadavéricos.

 

Los hermanos Lapeña: la trágica historia de los dos primeros exhumados en el Valle de los Caídos

http://www.abc.es/espana/madrid/abci-hermanos-lapena-tragica-historia-primeros-exhumados-valle-caidos-201607270029_noticia.html

De los hermanos Lapeña se cree que fueron fundadores de la CNT en su pueblo natal, Villaroya de la Sierra. Algo que nunca se ha llegado a demostrar. Lo que sí se sabe es que ambos militaban en el sindicato, motivo por el que fueron fusilados. Manuel Lapeña (en la imagen de la izquierda sobre estas líneas), era técnico veterinario en Villaroya de la Sierra. Su muerte quedó registrada el 14 de agosto de 1936, casi un mes después de su desaparición. Su cuerpo apareció en el barranco de La Bartolina (Calatayud) y fue enterrado en una fosa común para, en 1959, ser trasladado al Valle de los Caídos por orden del Ministerio de Gobernación. Su hermano Antonio Ramiro (a la derecha) era herrero. Huyó en octubre de 1936, para después entregarse y ser fusilado; también sus restos terminaron en el Valle de los Caídos. En ambos casos, no existe constancia de un juicio cuya condena fuera la pena de muerte.

Tras años en los juzgados, su nieta y sobrina nieta obtuvo ayer el visto bueno para poner en marcha laprimera exhumación en el Valle de los Caídos.

El juez resolvió que sus cuerpos tienen una «alta probabilidad» de encontrarse en los columbarios comprendidos entre el 2061 y el 2069 de la cripta principal del Valle de los Caídos, y que la única forma de probarlo es a través de una prueba de ADN. Esta decisión pone punto final a las demandas que María Purificación Lapeña, nieta y sobrina nieta de los desaparecidos, ha interpuesto reclamando una muestra genética que le permitiese enterrar los restos de sus familiares.

Lapeña acudió a la Justicia por primera vez en 2012, y en 2014 recurrió al Tribunal de Estrasburgo para demandar a España al considerar que inclumplía el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Su objetivo era de que la Audiencia Nacional tomara una muestra del perfil genético que permitiese cotejar su ADN con el de su abuelo y su tío abuelo. Ahora, Patrimonio Nacional inicia los trámites para encontrar el mejor método para poner en marcha los trabajos en el complejo, que aún no tienen fecha prevista.

18 abr 2018

La presencia de Carlos Slepoy

Público /Manuel Ollé y Jacinto Lara


http://bit.ly/2JTGEJa
Esta semana se ha cumplido un año desde que se produjo el fallecimiento de nuestro querido Carlos Slepoy, de nuestro querido Carli.

Abogado infatigable, riguroso, con vastos conocimientos, firme defensor de los derechos humanos, referente nacional e internacional en la lucha contra la impunidad, amigo y compañero. Con una personalidad arrolladora y seductora, sonrisa permanente, generosidad infinita, capacidad para empatizar con todas aquéllas personas que han sido despojadas de sus derechos más elementales, Carlos nos ofrece una lección, visión y ejemplo permanente de resistencia, rebeldía e inconformismo.

Ha resultado inevitable durante este tiempo que su ausencia se haya transformado en una presencia constante y en un lugar común con el que nos podemos identificar.

Emociona comprobar las sucesivas muestras de cariño, respeto y reconocimiento hacia su persona que se han venido sucediendo en estos últimos tiempos en diferentes ámbitos e instancias, tanto nacionales como internacionales. Sus fotografías se exhiben por las Madres de Plaza de Mayo en Buenos Aires. Y es que su impronta y su saber hacer deja una huella indeleble.

Escasamente dos meses después de su fallecimiento, en el mes de junio del año pasado, presentamos en los Juzgados de Madrid una querella criminal contra uno de los miembros de la Brigada Político-Social franquista, Antonio González Pacheco –Billy el Niño-, por un delito de torturas en un contexto de crímenes contra la humanidad. La presentación pública de la querella criminal fue uno de esos innumerables momentos en los que la presencia de Carlos Slepoy emergió, pues sin su trabajo en defensa de las personas que habían sufrido graves violaciones de derechos humanos hubiera resultado prácticamente imposible el ejercicio de dicha acción en los términos en los que finalmente se ejercitó; tal y como previamente había acontecido con otros procedimientos que, en virtud del principio de justicia universal, se habían tramitado para la investigación y enjuiciamiento de crímenes internacionales cometidos en Argentina, Chile, Guatemala o España.

Los aportes de Carlos Slepoy al Derecho Internacional de los Derechos Humanos y al Derecho Penal Internacional son incalculables, sumamente valiosos y hoy son un referente.

Así que convivir con la presencia de Carlos Slepoy resulta imprescindible para caminar hacia un mundo mejor. Pero aún estando muy presente, le añoramos.

17 abr 2018

Presentación del documental “Donde el pasto crecía más alto” sobre la lucha de las víctimas del franquismo en Argentina

Plataforma Argentina de apoyo a la querella argentina contra los crímenes del franquismo
El próximo sábado 21 de Abril a las 19 hs. en la Federación de Asociaciones Gallegas (Chacabuco 955 CABA) se proyectará el documental “Donde el pasto crecía más alto”, en el cual se relata la historia de Darío Rivas, Inés García Holgado y Adriana Fernández en el camino recorrido hasta la presentación de la Querella Argentina contra los crímenes del franquismo.
Lxs esperamos
 
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